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Agencia Reforma

Ciudad de México 4 mayo 2026.- Aunque obligado a velar por la protección del patrimonio artístico y cultural del País, el Gobierno de México ha permitido que particulares lucren con las obras de arte que integran la Colección Gelman Santander.

 Éste fue uno de los reclamos hechos este lunes durante una mesa de análisis coordinada por el antropólogo Bolfy Cottom en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH.

 «A mí me deja, digamos, pasmada que el Gobierno se haya sumado a esta confusión y haya permitido que un especulador financiero siga adelante en una movida que, evidentemente, sólo apunta a producir más riqueza con nuestro patrimonio», expresó la crítica de arte y activista cultural María Minera.

 «Es increíble, es una especie, casi diría yo, de Fobaproa», agregó la integrante del colectivo Defendamos la Colección Gelman: «Es otra vez ayudar a que los privados ricos puedan salirse con la suya y hacer lo que les gusta, que es enriquecerse más. Pero en este caso es con nuestro patrimonio».

 La periodista Adriana Malvido, también partícipe de la mesa, hizo un recuento de la atropellada historia reciente de este acervo, conformado en un inicio por Jacques y Natasha Gelman, y vendido en 2023 por el curador Robert R. Littman a la familia Zambrano; «ahora ya sabemos que es Marcelo Zambrano Alanis, un joven empresario», apuntó.

 «Se endeudó primero con Sotheby’s, con su brazo financiero, para adquirir la colección. La deuda se traspasa a Santander, y entonces el señor Zambrano da en garantía del préstamo esta colección», refirió Malvido, considerando como muy grave que se reduzca a un mero activo financiero este acervo con obras de, entre otros y otras artistas, Frida Kahlo, María Izquierdo, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, con declaratoria de Monumento Artístico de la Nación.

 Asimismo, la periodista alertó acerca del registro de la colección como marca en Europa, mientras en México también hay un trámite en curso desde enero.

 «Recuerden lo que pasó cuando a Frida la registraron como marca: es un desastre, una lucha financiera y una voracidad. Y sobre todo Frida, que ustedes saben el valor que tiene y la atracción mundial que tiene. Es impresionante», dijo, citando la nota de REFORMA de este lunes sobre la pintora mexicana como la única mujer entre los 10 artistas modernos e impresionistas mejor cotizados de 2025.

 Frente a quienes han defendido la venta de la colección alegando que se trata de un asunto entre privados, las participantes de la charla en la DEH remarcaron que, en el corazón de tal asunto, está la protección del patrimonio que debe llevar a cabo el Estado.

 Esto, sobre todo, al haber en este acervo 30 obras Monumento Artístico, las cuales, según el convenio avalado por el INBAL, podrán salir del País hasta por un lustro con opción a prórrogas, aunque las autoridades aseguran -¿–con dichos, pues no es lo firmado- que deben volver en 2 años.

 «¿Cómo se atrevió el INBAL a aprobarlo, cuando estas piezas -yo no entiendo todavía, y quisiera que me lo explicara un especialista- son propiedad de Zambrano pero están dadas como un bien en garantía de un préstamo?», cuestionó en la misma mesa la también periodista Blanca González.

 Para González, quien propuso que Fundación Santander abra un espacio en México para exhibir las obras en lugar de llevarlas a España, en realidad lo más deseable es que las piezas no salgan del País hasta que se resuelvan las ambigüedades.

 «(Pero hay) un deterioro en la Administración enorme por la incapacidad, ignorancia, o llámenle como quieran, de los funcionarios que tienen a su cargo la cultura», opinó la también socióloga del arte.

 Malvido, por su parte, exhortó a que la ciudadanía adopte la causa como propia, del mismo modo en que la comunidad de Xochimilco consiguió, a través de una lucha continua en todas las instancias, que el acervo del Museo Dolores Olmedo no fuera mudado al Parque Aztlán, en Chapultepec.

 «Toca a la sociedad civil, toca tener consciencia. ¿Tenemos amor por nuestro patrimonio?, ¡pues ahora es cuándo! Lamentaríamos enormemente perder esta colección», sostuvo, recordando, además, que el Gobierno mexicano tuvo mucho tiempo para negociar la permanencia de dicho legado en el País.

 «Pero las políticas públicas a largo plazo no existen, y ni los gobiernos panistas, ni priistas ni morenistas, tuvieron la sensibilidad para valorar una colección como ésta, y tampoco hay una política de adquisiciones», reprobó Malvido. «Es más, rentando la colección el Gobierno mexicano podría pagar los salarios que no está pagando para el INAH. Así de fácil».

 Al señalar que casi 200 mil visitantes han ido al Museo de Arte Moderno (MAM) a ver la exposición Relatos modernos, Obras emblemáticas de la Colección Gelman-Santander, donde se muestra parte del acervo antes de viajar a España, Minera instó a que ello se tome como un voto público para la permanencia de las obras en México.

 «¿Saben cuánto es eso en dinero por boletos? () Como 50 millones de pesos. Eso son 6 años del presupuesto del MAM. ¿Pero saben a dónde va ese dinero? De regreso a la Tesorería. Entonces, cambiemos, por favor, esto. Los museos tienen que ser autónomos, autosustentables», subrayó la crítica, lanzando un mensaje a las autoridades culturales.

 «El Gobierno está perdiendo, y si quieren que no sigamos adelante -porque vamos a seguir; ¿qué vamos a hacer?, todo lo que se pueda-, si quieren que esto se detenga, cambien la narrativa y, ¿saben qué?: pásense del lado del pueblo».

Por enportada

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