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Ciudad de México 4 octubre 2026.- Sin respaldo institucional ni gubernamental, México volverá a la Feria del Libro de Frankfurt, Frankfurter Buchmesse, la mayor plataforma comercial para la industria.

 De manera independiente, con las propias aportaciones de sus participantes, 44 proyectos editoriales nacionales reunirán una presencia colectiva en este encuentro.

 Coordinado por Lecturable, el stand Books from Mexico ocupará 24 metros cuadrados en la feria, del 7 al 11 de octubre. Una delegación de 20 profesionales del libro, y 335 títulos, viajará por sus medios, explica Carlos Rojas Urrutia, fundador de la agencia, quien contrasta en entrevista la situación actual con la de 30 años atrás, cuando el País fue invitado de honor del encuentro.

 «Después mantuvo una presencia constante, pero el gobierno actual decidió detener los apoyos para participar en las ferias internacionales.

 «En su momento, la Caniem (Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana) retomó la presencia de México en un stand que se fue haciendo cada vez más pequeño (por falta de apoyos), al punto de que en 2025 ya no hubo».

 Se puede o no estar de acuerdo con las políticas del libro establecidas en el País, pero éstas no deberían reñir con la industria, observa Rojas Urrutia.

 «Y generar industria es conectarnos con el mundo», puntualiza. «Además México no es una industria menor en el mundo en el español».

 La actual participación de México en Frankfurt surgió de un cuestionamiento: si los interesados aportaban recursos y se organizaban, ¿podían sostener una presencia mexicana?

 La convocatoria, lanzada en mayo, propuso aportaciones de 5 mil a 50 mil pesos, según las modalidades de participación, desde enviar materiales hasta acudir a la feria, detalla.

 La curaduría del stand se basa en cuatro pilares: libros de interés general, infantiles, edición universitaria y proyectos vinculados con el libro.

 Entre los participantes figuran la UNAM, Trillas y las ferias internacionales del libro de Guadalajara, de Monterrey y de Xalapa; editoriales independientes como Antílope, Gris Tormenta, Grano de Sal y Elefanta, y la emergente Tinta en las Uñas.

 Se sumaron también Petra Ediciones, El Naranjo y Alboroto.

 Rojas Urrutia destaca la experiencia de estas editoriales especializadas en el libro infantil y juvenil, que han buscado internacionalizar sus catálogos mediante esfuerzos propios y asociaciones para participar en encuentros como el de Bolonia, en Italia, donde ha recibido numerosos premios.

 «Creo que es una muestra representativa de nuestra bibliodiversidad», considera, y luego aclara: «Es imposible abarcarlo todo, e imposible abarcarlo sin un apoyo mucho más institucional».

 La FIL de Guadalajara y la UNAM, informa Rojas Urrutia, estuvieron entre los primeros confirmados.

 Tras el retiro de la Caniem por falta de apoyos -que participó por última vez con un stand en 2024- la feria tapatía instaló en 2025 un pequeño espacio para mantener presencia mexicana.

Una cita estratégica

 Los apoyos son necesarios, pero se requiere también una estrategia, ausente desde el pasado, indica Rojas Urrutia.

 En la etapa de financiamiento público, refiere, los apoyos se distribuían discrecionalmente y no estaba definido quiénes acudían, por qué ni qué resultados entregaban.

 «Y cuando la Cámara participó, creemos que tampoco se hacía una gestión para que se volteara a ver México. Siempre creímos que eso faltaba».

 Lecturable, por ejemplo, buscó sumar al Fondo de Cultura Económica (FCE), dirigido por Paco Ignacio Taibo II. Rojas Urrutia cuenta que le explicó el proyecto en Guatemala y que el escritor le respondió que el FCE no participaba en ferias que no fueran útiles para su política del libro.

 En el plano gubernamental, también buscaron a la Secretaría de Economía, donde sí se recibió favorablemente una propuesta, asegura, aunque no se materializó ningún apoyo.

 Su expectativa es que esas instituciones puedan incorporarse en próximas ediciones.

 Una de las dificultades, considera Rojas Urrutia, es reducir Frankfurt a una cita para vender derechos a editores alemanes.

 «Frankfurt no es los alemanes. Frankfurt es el mundo», dice. Ahí se puede conectar con mercados como el chino o el de la India, además de establecer colaboraciones, conocer tendencias y profesionalizarse, entre otras posibilidades.

 Como ejemplo, señala que, antes de terminar de cargar el catálogo mexicano en la plataforma de compraventa de derechos de la feria, un editor de la India ya había mostrado interés en libros de Trillas.

 Hay ahora un foco especial sobre América Latina, anota el gestor: la feria estrenará el LatAm Stage para conmemorar los 50 años de su primer eje temático, dedicado a la región en 1976.

 A ello se añade la preparación de Chile como invitado de honor en 2027, una oportunidad que Rojas Urrutia considera relevante para dar visibilidad a la edición latinoamericana.

 La aspiración es dar continuidad al proyecto y ampliar el próximo año el stand.

 Rojas Urrutia reconoce la escala modesta de Lecturable frente al sector, pero confía en que esta experiencia permita sumar a participantes.

 «Somos un micropunto en el universo editorial, pero desde ese micropunto, lo que queríamos demostrar es que en lo colectivo sí hay una solución».

Por enportada

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