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Ciudad de México, 5 octubre 2026.- De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven con algún trastorno de salud mental a nivel mundial, una realidad que ha puesto sobre la mesa la importancia de fortalecer factores cotidianos que influyen en el bienestar emocional, entre ellos, la relación que cada persona mantiene consigo misma.

A diferencia de cualquier otra relación, la que una persona construye con ella misma está presente las 24 horas del día. Es la voz que acompaña cada decisión, cada logro y también cada error. Sin embargo, con frecuencia esa voz se convierte en un juez implacable que señala fallas, magnifica defectos y minimiza los esfuerzos.

“La tendencia a evaluarse constantemente es parte de la naturaleza humana. Las personas están en permanente transformación, identificando áreas de mejora y estableciendo metas para crecer. El problema surge cuando esa búsqueda de crecimiento se transforma en una exigencia desmedida y equivocarse deja de verse como una oportunidad de aprendizaje para convertirse en un fracaso personal.”, mencionó el Dr. Humberto Bautista, vocero oficial de PiSA Farmacéutica.

Detrás de esta dinámica suele encontrarse el miedo a fallar. La necesidad de hacer todo de la manera «correcta» puede generar una rigidez emocional que impide adaptarse a los cambios, tolerar los errores y reconocer los avances. Con el tiempo, el costo emocional de esta exigencia constante puede extenderse más allá de la esfera personal e impactar las relaciones familiares, sociales y laborales.

A ello se suma un fenómeno descrito por el psiquiatra austríaco Viktor Frankl, conocido como hiperintención. El concepto hace referencia al esfuerzo excesivo y obsesivo por alcanzar un objetivo específico, una presión que paradójicamente puede terminar alejando a las personas de aquello que buscan conseguir. Cuando una meta se convierte en una obsesión, el bienestar emocional puede verse desplazado por la ansiedad, la frustración y la sensación constante de insatisfacción.

Frente a este panorama, desarrollar una relación más cordial con uno mismo no implica renunciar a la disciplina o la superación personal. Significa sustituir la autocrítica severa por un trato más amable, respetuoso y compasivo.

Para lograrlo, el Dr. Humberto Bautista recomienda comenzar con acciones sencillas como:

1. Modificar el diálogo interno. 

2. Aprender a reconocer los propios esfuerzos. 

3. Entender que los errores forman parte del crecimiento. 

4. Enfocarse en el proceso más que en los resultados. 

5. Dar al descanso la importancia que merece.

También es importante replantear pensamientos que alimentan la exigencia excesiva. Por ejemplo, cambiar frases como «Tengo miedo a equivocarme» por «Puedo aprender de mis errores»; sustituir «No soy bueno para eso» por «¿Qué puedo hacer para mejorar?»; o transformar «Me rindo» en «Intentaré de otra forma». Este tipo de cambios favorecen una visión más realista y compasiva de uno mismo.

«La forma en que una persona se habla y se trata diariamente tiene un impacto directo en su bienestar emocional. Aprender a ser más flexible, reconocer los propios esfuerzos y aceptar que la imperfección también forma parte de la vida puede ayudar a fortalecer la salud mental y contribuir a relaciones más sanas con los demás y con uno mismo», concluyó el experto.

Por enportada

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