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  • Aunque chats como Gemini o ChatGPT se las saben de todas todas, tienen reglas de oro y líneas rojas que si intentas cruzar, te dejarán hablando solo.

Hoy en día ya no podemos vivir sin la Inteligencia Artificial; le pedimos desde recetas de cocina hasta que nos redacte la tarea o el trabajo de la oficina. 

Pero ¡ojo!, que estos robots virtuales tengan respuesta para casi todo no significa que no tengan sus límites éticos y legales muy bien marcados. 

Si eres de los que piensa que puedes usar a asistentes como ChatGPT, Gemini o Copilot como si fueran tus cómplices de travesuras o consultores milagrosos, estás muy equivocado. 

Hay preguntas que de plano te van a rebotar en la cara y aquí te contamos cuáles son para que no pases un mal rato o termines bloqueado.

Para empezar, olvídate de usar la IA como tu doctor, contador o abogado de cabecera. Es superpeligroso pedirle diagnósticos médicos, tratamientos para enfermedades o estrategias para invertir los ahorros de tu vida. 

Aunque tiran un buen paro con información general, un robot no tiene cédula profesional ni el ojo clínico de un experto, y un errorcito ahí te puede costar la salud o la cartera. 

Tampoco intentes jugar al detective o al espía: pedirle datos personales de alguien, contraseñas, o intentar meterte en cuentas ajenas está superprohibido por temas de privacidad y ciberseguridad. 

Si le insistes por ese lado, simplemente te cerrará la puerta para evitar fraudes.

La cosa se pone más estricta si le pides consejos de «chico malo». 

Si intentas usar la tecnología como un manual para hackear redes, planear algún delito o armar cosas prohibidas, los filtros del sistema se activarán de inmediato dejándote con las ganas. 

Lo mismo va para los discursos de odio, insultos o el contenido explícito; los desarrolladores cuidan el ambiente digital para que sea respetuoso. 

Y ya por último, por más que le ruegues, la IA no tiene una bola de cristal: no te dará los números ganadores de la lotería, no predice el futuro ni te dará su opinión sobre qué color le queda mejor a tu ropa, porque simplemente carece de sentimientos y de conciencia propia. ¡Así que a usarla con coco!

Por enportada

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