Spread the love

Las portadas de la prensa deportiva volvieron a girar sobre su eje habitual, del paso intempestivo de la condena absoluta al endiosamiento mediático. Tras la conquista del Campeonato Sub-20 de la Concacaf, los titulares inflaron el logro hasta elevar al cuerpo técnico a un pedestal improvisado, adoleciendo de memoria y, sobre todo, de rigor analítico. Se vendió el título como una gesta inédita, ignorando que 16 generaciones anteriores alcanzaron exactamente el mismo trofeo sin tanta pirotecnia.

EL ESPEJISMO DEL TRIUNFO
Desde la tribuna, la perspectiva contrasta severamente con las frías estadísticas de posesión. El torneo exhibió un nivel competitivo deprimente que debió servir como laboratorio para consolidar un volumen de juego superior, aprovechar la localía y explotar la altura de Puebla y CDMX. No fue así. El equipo de Alex Diego mostró una circulación inerte, carencia de ideas para romper bloques bajos y una alarmante incapacidad para capitalizar la superioridad numérica tras las expulsiones rivales.

CHISPAZOS INDIVIDUALES
El equipo dependió en exceso de chispazos individuales y resolvió varios encuentros con el Jesús en la boca en los minutos finales, beneficiado por errores infantiles del oponente. Ganar en la zona caribeña y centroamericana tiene un mérito indiscutible para los jóvenes futbolistas, quienes sortean canchas deficientes y rivales que juegan a morir contra México, pero confundir la tranquilidad del marcador con solvencia futbolística es un riesgo severo.


GANAR COMO SEA
Asegurar los boletos al Mundial y a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 cumple el objetivo primario. Sin embargo, echar las campanas al vuelo, antes de tiempo amenaza el ciclo olímpico. Si este grupo pretende emular la histórica gesta de Luis Fernando Tena en Londres 2012, Alex Diego y su cuerpo técnico tendrán que trabajar profundamente en la propuesta táctica. Con lo mostrado en la cancha, ante rivales más débiles que otras generaciones, hoy no alcanza para soñar en grande.

Por enportada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *