Monterrey, NL 17 octubre 2026.- Para Benito Taibo, los libros son capaces de crear mundos, pero también de ayudar a los lectores a descubrir quiénes son.
El escritor compartió esta reflexión durante el conversatorio «Imaginar lo imposible», celebrado en la Feria Internacional del Libro Monterrey, donde dialogó sobre el poder de la literatura, la memoria y los desafíos de la inteligencia artificial.
El autor de «Persona normal» estuvo acompañado por el novelista regiomontano Alberto Villarreal y Carolina Sáenz, ensayista y estudiante de Letras Hispánicas en el Tec de Monterrey.
Taibo recordó que descubrió el placer de leer a los 12 años, cuando una hepatitis lo obligó a permanecer en cama durante mes y medio.
Su padre comenzó a dejarle libros sin imponerle la obligación de leerlos. Así llegó a sus manos «El sabueso de los Baskerville», de Arthur Conan Doyle, la primera obra que leyó por decisión propia.
«Fue un padre que los puso ahí sin obligatoriedad, sin pedirme un reporte, sin preguntar absolutamente nada. Leí ávidamente, me volví loco, y así pasé un mes y medio en cama».
El escritor contrastó aquella experiencia con las lecturas obligatorias de la escuela, que, recordó, le impedían disfrutar de los libros.
Villarreal compartió una vivencia semejante. Fue al leer por iniciativa propia «La cerillera», de Hans Christian Andersen, cuando descubrió que la literatura podía despertar emociones profundas.
El regiomontano coincidió con Taibo en que los libros también constituyen una herramienta de autoconocimiento.
«Si estamos hablando de ese descubrimiento, escribo porque quiero conocerme, leo porque quiero conocerme, la literatura para mí siempre está ligada a ese conocimiento, a ese ser un entrenador a base de tiempo».
«Tengo una pésima memoria, siempre olvido todo, entonces para mí la literatura también es ese mapa que me ayudó mucho a encontrarme, ver hacia atrás y pensar en las lecturas que he tenido, me ubica en el espacio geográfico, pero también en el espacio emocional».
Por su parte, Sáenz consideró que mantener viva la curiosidad en una época caracterizada por el acceso inmediato a grandes cantidades de información puede representar una forma de resistencia.
Desde su perspectiva, la literatura permite cuestionar y comprender el mundo, más allá de la acumulación de datos.
Defiende la imaginación humana
La conversación abordó también la irrupción de la inteligencia artificial en la creación literaria.
Taibo defendió la capacidad humana de imaginar, inventar historias y construir universos a través de las palabras.
«La inteligencia artificial necesita un montón de obra. Sin duda prefiero la inteligencia artesanal, la inteligencia artificial no sabe mentir, no puede hacer expresiones humanas», agregó.
«Creo que se nutre de nuestras ideas, de nuestra imaginación».
Para el escritor, esa facultad creativa sigue siendo uno de los grandes atributos de la literatura y de quienes encuentran en los libros una manera de comprenderse y relacionarse con los demás.
