Agencia Reforma
Madrid, España 4 septiembre 2026.- El presidente de Argentina, Javier Milei, ha anunciado este jueves que firmará un decreto para acelerar el endurecimiento de las sanciones contra quienes participen en iniciativas de extracción de petróleo en las islas Malvinas «sin autorización» de Buenos Aires, a la par que ha avanzado la construcción de una base naval integrada en la provincia de Tierra del Fuego, situado en el extremo austral de América del Sur, y el incremento de sus capacidades en materia de telecomunicaciones.
«Esta misma noche firmaré un decreto para dotar de mayor celeridad a los procedimientos sancionatorios que impone la Ley 26.659 contra quienes participan de iniciativas de extracción de petróleo en territorio argentino bajo ocupación británica», ha anunciado el mandatario en un discurso dirigido a la nación en alusión al citado archipiélago administrado por Reino Unido.
Asimismo, ha avanzado que fortalecerá los mecanismos de detección temprana e intercambio de información para facilitar la adopción de sanciones contra las empresas que lleven adelante este tipo de actividades, así como contra sus accionistas, directores y proveedores. A ello ha sumado que procederá a «inhabilitar de operar en territorio argentino a las empresas involucradas directa o indirectamente en proyectos en las islas Malvinas sin autorización argentina».
«Quienes operan en nuestras islas a espaldas del Gobierno argentino tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano con reglas claras y previsibilidad», ha advertido dejando claro que «no se pueden hacer las dos cosas».
UNA BASE NAVAL EN TIERRA DEL FUEGO
A este decreto, el jefe de la Casa Rosada ha sumado la firma de otro «de necesidad y urgencia» en aras de «ampliar» los recursos del Ministerio de Defensa con el «fin prioritario» de construir una «base naval integrada» en Tierra del Fuego y de incrementar las capacidades del país en materia de telecomunicaciones.
«Esta base nos convertirá en el polo logístico más importante del Atlántico Sur y será fundamental para la proyección geopolítica de Argentina», ha defendido el dirigente rioplatense.
En paralelo a ello, Milei ha puesto de manifiesto que enviará al Congreso argento «con carácter urgente» un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional que endurecerá las sanciones y penas contra las compañías vinculadas a operaciones «no autorizadas», recibiendo los proveedores de estos proyectos «las mismas penas y prohibiciones que las empresas con las que colaboran».
«Los infractores no podrán contratar en territorio argentino, sea con el sector público o privado, y se dispondrá cuando corresponda la aplicación del juicio en ausencia», ha explicado para, seguidamente, anunciar la extensión de este régimen «a otras actividades en las islas» que afecten a los recursos naturales del país.
Esta ley dará paso a la creación de un Consejo de Seguridad Nacional que «definirá una política de seguridad nacional de aplicación obligatoria y transversal a todo el Estado, articulando cancillería, defensa, inteligencia y economía». También establecerá un marco para la «protección» de la infraestructura crítica nacional y para la «protección aeroespacial y marítima» del país.
UNA CUESTIÓN DE «SUPERVIVENCIA»
El líder del Ejecutivo argento ha sostenido, además, que pedirá al Congreso que le otorgue al citado Consejo «las facultades necesarias» para que el Estado «pueda responder con herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales o no estatales» que «amenacen» la seguridad nacional.
«La seguridad nacional no es solamente la defensa física de nuestro territorio, es aquello que asegura la supervivencia y la prosperidad de la nación a lo largo del tiempo. Por eso se engloba la defensa, la seguridad y la inteligencia, pero también la economía», ha esgrimido reivindicando que atraer inversiones, proteger la moneda nacional, fortalecer el sistema financiero y desarrollar sus recursos críticos son cuestiones «de seguridad nacional», así como también lo es «proteger el Atlántico Sur».
Convencido de que «las grandes naciones saben que en el futuro deberán competir por los recursos necesarios para alimentar el crecimiento que traerá la era de la Inteligencia Artificial», Milei ha puesto el foco en la Antártida reivindicándola como «uno de los principales focos de interés y competencia» en la cual Argentina no solo «no parte de cero» sino que tiene «la presencia ininterrumpida más longeva del mundo».
«Quien tenga mayor proyección sobre el Atlántico Sur estará en una mejor posición para defender sus intereses. Por eso, asegurar nuestra preeminencia en este territorio no es un capricho político, es una cuestión de supervivencia», ha resuelto advirtiendo que «cualquier avance adicional sobre las islas Malvinas» será considerado como una «violación» a la seguridad nacional del país.
UN MENSAJE PARA LOS «AMIGOS» DE ARGENTINA
Durante su intervención, el líder ultraderechista ha aludido a las declaraciones emitidas por su par en Estados Unidos, Donald Trump, esta misma semana, en las cuales apuntaba a la posibilidad de revisar el apoyo de Washington a Londres en la disputa por la soberanía de las islas.
«Esta amenaza no es inocua», ha considerado Milei añadiendo que, a su juicio, Estados Unidos «evalúa ese cambio de posición porque sabe que Argentina tiene un socio fiable alineado con los valores occidentales en una posición de relevancia estratégica».
En línea con ello, el dirigente latinoamericano ha reiterado que «las Malvinas son argentinas por historia y por derecho» y que «no hay discursión» al respecto. «En 1883 Reino Unido ocupó las Malvinas, expulsó a las autoridades argentinas e instaló una situación colonial que se perpetúa hasta nuestros días», lo cual, ha agregado, implica que los isleños, «al ser una población implantada en un territorio usurpado, no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación y que cualquier argumento basado en referendos realizado en las islas es inválido».
Finalmente, Milei ha enviado un mensaje a los «amigos» de Argentina para pedirles que «no miren para otro lado cuando se vuelnera» la «soberanía y se llevan» sus recursos.
«Durante estos tres años hemos entablado lazos estrechos con países afines con los cuales tenemos una convergencia de intereses. Ahora confiamos en que esos mismos aliados estarán de nuestro lado en el reclamo legítimo y pacífico que hoy impulsamos», ha zanjado.
