La Galería de Apolo vuelve a recibir público tras el robo de joyas millonarias.
La deslumbrante Galería de Apolo reabrió sus puertas al público en el Museo del Louvre tras permanecer cerrada por el atraco que conmocionó al mundo del arte.
Pese a que las exposiciones más valiosas fueron retiradas del lugar, la sala se transformó en un nuevo punto de interés para los turistas que buscan conocer la escena del crimen.
Anteriormente famosa por albergar las reliquias de la corona francesa, la galería cobró notoriedad internacional luego de que un grupo armado lograra llevarse ocho piezas valuadas en cerca de 100 millones de dólares.
Los asaltantes utilizaron una grúa montada sobre un camión para alcanzar un balcón exterior, cortar los ventanales e irrumpir con sierras de disco en plena jornada de trabajo.
Los investigadores mantuvieron operativos en la región parisina y colaboraron con corporaciones de países vecinos como Bélgica e Italia.
Aunque se logró la captura de cuatro presuntos implicados en las semanas posteriores a los hechos, las autoridades todavía no han dado con el paradero de los valiosos objetos desaparecidos.
El incidente dejó al descubierto fallas en los sistemas de vigilancia e infraestructura del inmueble, problemas que ya habían sido advertidos en revisiones previas sin que se tomaran medidas preventivas.
Como consecuencia de la crisis generada por este atraco, las valiosas joyas sobrantes fueron trasladadas a una sala blindada sin ventanas para garantizar su resguardo definitivo.
Con una afluencia anual que roza los nueve millones de visitantes, el inmueble donde se exhibe la Gioconda busca recuperar la normalidad en sus recorridos diarios.
La Reapertura de la Galería de Apolo representa el cierre de un capítulo complejo en la gestión del patrimonio artístico local.
