Ciudad de México. 4 junio 2016.- Gesta heroica en la Real Maestranza. Apenas 45 días después de sufrir una cornada de gravedad que puso en vilo su temporada, Morante de la Puebla firmó una tarde pletórica en la tradicional corrida del Corpus Christi, cortando tres orejas y conquistando la mítica salida a hombros por la Puerta del Príncipe.
El diestro de La Puebla del Río hizo honor a la enorme expectación de una plaza que colgó el cartel de «No hay billetes» con un mes de anticipación, respondiendo al idilio que mantiene con la afición sevillana.
El triunfo del torero cigarrero se cimentó en una evolución artística que fue de menos a más frente a los astados de la ganadería de García Jiménez:
Con su abreplaza, Morante cuajó una faena de alta costura, marcada por la armonía, la naturalidad y ese sello estético inconfundible que le valió la primera oreja.
Frente al segundo de su lote, el sevillano dictó cátedra. Entendió las condiciones del toro desde el capote y cuajó tandas de muletazos que encendieron los tendidos. Una estocada fulminante desató el clamor popular para la concesión de los dos trofeos definitivos.
Esta exhibición ocurre a poco más de un mes del percance del pasado 20 de abril, donde sufrió severas lesiones colorrectales y musculares, y tras una breve toma de contacto el 15 de mayo en Jerez.
El cartel de arte lo completaron Juan Ortega y Pablo Aguado, quienes se estrellaron ante las limitadas opciones del encierro de García Jiménez y el eco de la apoteosis de su compañero de terna.
Ortega dejó destellos de su clase y fue ovacionado en su primero, pero su segundo enemigo no permitió el lucimiento en una plaza que seguía extasiada por el triunfo de Morante. Por su parte, Aguado saludó una ovación tras lidiar al tercero de la tarde, mientras que el sexto resultó un astado infumable que cerró cualquier posibilidad de triunfo.