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Ciudad de México 28 septiembre 2026.- Jamiroquai cerró su gira pospandemia ante 18 mil fans en la Arena CDMX, donde repasó sus clásicos y adelantó un nuevo disco.

Jamiroquai bajó el telón de su primera gira pospandemia con un concierto en la mejor tradición del funk electrónico que lo hizo despegar en los 90 hacia la cima de los charts y que anoche, sin más fechas en el horizonte, hizo vibrar a 18 mil fans, cifra oficial, que colmaron la Arena CDMX.

Su líder y vocalista, Jay Kay, de 56 años, apareció pasadas las 21:30 horas con un atuendo de estilo americano, sombrero fedora y chaqueta con flecos, alejado de aquellos gorros y diademas con cornamentas que patentaron su imagen, mismos que le cubrían medio rostro y que, por su tamaño y material, le hacían sudar de lo lindo.

«(Don’t) Give Hate a Chance», de Dynamite (2005), dio inicio al viaje melódico, recibido con estruendo por una audiencia que se puso a danzar al ritmo tanto en la pista general como en las gradas, con pantallas de celulares oscilando hasta el techo del inmueble, entre fans con penachos y camisetas del ídolo.

«Buenas noches, México, ustedes no han cambiado mucho, pero muchas cosas sí: han cambiado mis rodillas mi espalda mi trasero», bromeó, mientras se señalaba cada parte y desataba la euforia.

«Pero volveremos el año que viene con un disco nuevo. Ya está grabado y terminado. Es bueno, suena bien, feliz».

La afirmación contrastó con la energía que mostró durante el concierto, ya que el cantante no paró de recorrer el escenario, acumulando metros, contoneándose, bailando en solitario en varios estilos y hasta saltando en ocasiones desde la escalinata del fondo del entarimado.

Pronto se constató que el repertorio seguiría el guion de los shows que acababa de brindar en Monterrey y Guadalajara, así como en Brasil, Chile, Argentina y Colombia, destinos de un Latin America Tour 2026 concentrado en este único mes, septiembre.

Si bien el set list abarcaría 14 canciones, mientras que su disco oficial de éxitos presenta hasta 19 temas, Jamiroquai, es decir, la banda integrada por una decena de músicos, extendió cada una de ellas hasta los ocho, diez o 15 minutos, con introducciones de abundante jamming, teclados y percusiones interminables, además de nuevos arreglos que no facilitaban adivinar el tema en particular.

«Space Cowboy» hizo las delicias en ese tenor, demostrando que la propuesta de Kay refuerza conexiones en un abanico que va desde el esplendor de la factoría Motown, con soul, R&B, pop y funk de Marvin Gaye, Stevie Wonder o el clan de los Jackson, hasta el acid jazz de finales del siglo 20, pasando por toda la era disco, que jamás pasará de moda.

Nueve años han transcurrido desde el último álbum y Jamiroquai presentó en vivo, para saciar expectativas, «Disco Stays the Same», vibrante anticipo de beats discotequeros que fue representado en la pantalla gigante por un gran anillo, cual bola high energy de fiestas retro.

Pasaba el tiempo, Kay se mostraba exultante y alargaba cada canción más allá de lo previsible. No faltaron selecciones de su álbum más exitoso, Travelling Without Moving (1996), del cual se conmemoran precisamente 30 años.

Interpretó el corte homónimo, además de las aclamadas «Alright», «Cosmic Girl» y «Virtual Insanity», a la que Spotify apunta como la canción más reproducida del artista.

Sobre esta última, Kay hizo una larga reflexión:

«Viene un tema de 1996, que habla de lo loco -enfatizando en español el término- que era el mundo, y hoy es igual: dirigido por 10 tipos a los que no les importa el planeta, la gente, los niños, ¿qué carajo piensan? Estamos igual que entonces».

En su cuarta muda, ya con una corona de haces metálicos y abrigo negro de brillos, Kay, rebosante de energía, entregó «Canned Heat» y «Love Foolosophy». Tras el encore llegó «Deeper Underground», de la banda sonora de Godzilla, que dejó en alto las emociones a las 00:15 horas del lunes.

Por enportada

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