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Monterrey, NL 17 agosto 2026.- La Industria Nacional de Autopartes (INA) expresó su preocupación por un nuevo programa de incentivos en EU para que fabricantes de motores automotrices puedan compensar los aranceles de la Sección 232, pero sólo usando determinado contenido estadounidense, lo cual podría convertirse en una política industrial que va en contra del T-MEC y que incidiría en las decisiones para invertir.

Se trata del programa de Compensación de Ajuste de Importación de Motores (Engine Import Adjustment Offsets) anunciado el 29 de julio por el Departamento de Comercio de EU, que otorga un beneficio equivalente al 3.75% del valor total agregado de los motores armados en la Unión Americana.

La compensación la dan si incorporan al menos dos componentes importantes estadounidenses en los primeros dos años de una lista predeterminada y luego la exigencia sube a cuatro a partir del tercer año, lo que ya empezó a inquietar al sector de autopartes en México, aseguró Gabriel Padilla, director general de la INA.

«Lo que debemos observar es la filosofía de la política industrial que representa, porque en la fabricación de motores están metiendo el requisito de privilegiar el contenido de componentes de origen estadounidense.

«Cuando observamos cuáles son estos componentes, la discusión deja de ser abstracta, porque estamos hablando de turbocompresores, supercargadores, cabezas de cilindros, bloques de motor, cigüeñales, pistones, bielas, es decir, componentes que forman parte del universo industrial de autopartes, por lo que ese programa debe ser observado desde varias perspectivas».

Si bien bajo la exención de la Sección 232 que hay para autopartes no tiene una afectación inmediata, se debe evitar que se extienda hacia otros componentes, urgió Padilla durante una conferencia en el «Business talk: Impacto en la revisión del T-MEC en la industria automotriz», organizado por Invest Monterrey.

«¿Qué sucedería si mañana encontramos mecanismos semejantes para sistemas eléctricos, para electrónica de alta potencia, para baterías para tren motriz, para componentes estructurales y otras tecnologías estratégicas? Estaríamos hablando de un nuevo conjunto de señales económicas que pueden influir en dónde se asignen los nuevos programas (de inversión) automotrices de Norteamérica.

«Para quienes toman decisiones de inversión va una pregunta muy concreta: ¿Puede un incentivo estadounidense localizar el ‘business case’ del siguiente proceso en México o en EU ? Si la respuesta eventualmente es sí, entonces estamos frente a una cuestión de preocupación grave y estratégica, no simplemente aduanera».

Lo que hoy parece una regla de ajuste arancelario, aseveró, puede convertirse mañana en una decisión de inversión para las empresas.

Por ello, Padilla adelantó que para la cuarta ronda de la revisión del T-MEC, en septiembre, la INA, junto con la Secretaría de Economía, llevarán este tema como uno de los principales a tratar.

Por enportada

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