Ciudad de México 9 junio 2026.- A escasas 48 horas de que ruede el balón y comience el Mundial de Fútbol de la FIFA, más de un centenar de organizaciones civiles y colectivos lanzaron una exigencia unificada a la Presidenta Claudia Sheinbaum para que la atención a la crisis humanitaria, la violencia y los conflictos ecológicos del país no queden en el olvido ante los reflectores del evento deportivo global.
Bajo la consigna «Esto también está en juego, el mundo está viendo», representantes de agrupaciones de gran alcance como Amnistía Internacional, Greenpeace, Global Exchange y el Albergue Casa Tochan se congregaron en la explanada de la Estela de Luz. En el sitio desplegaron una manta monumental demandando justicia para los desaparecidos, un freno al tráfico de armas, migración digna y respeto al medio ambiente, antes de solicitar formalmente una mesa de trabajo directa con la jefa del Ejecutivo Federal para trazar una estrategia con acciones concretas.
Durante el pronunciamiento, se expuso la gravedad de la violencia sistémica que atraviesa el territorio nacional. Edith Olivares, directora de Amnistía Internacional, alertó que en México se contabiliza un promedio diario de 30 personas desaparecidas, una realidad que ha forzado a los familiares a convertirse en buscadores, enfrentando un riesgo letal que ya ha cobrado la vida de 37 activistas y mantiene a 11 más en calidad de desaparecidos. A esta crisis se suman el desplazamiento forzado interno detonado por el crimen organizado, principalmente en entidades como Guerrero, y los riesgos que corren los protectores del entorno natural, sector que reportó el asesinato de 10 defensores ambientales durante el último año.
Los activistas también pusieron el foco en la política exterior y comercial del Estado mexicano. Exigieron que la próxima revisión del T-MEC deje de ser un acuerdo cupular entre gobiernos y corporaciones, integrando de manera obligatoria cláusulas que protejan los derechos humanos, laborales y la soberanía alimentaria. Asimismo, alertaron que el país se ha consolidado como el principal comprador de armamento estadounidense en la región, un factor que alimenta de forma directa la letalidad en las calles, donde más del 70 por ciento de los homicidios anuales se ejecutan con armas de fuego.