Mientras en Chihuahua miles de personas salieron a las calles en medio de la crisis política que enfrenta el gobierno panista de Maru Campos, señalado además por el escándalo del intervencionismo y la participación de agentes extranjeros en operativos dentro del estado, en Baja California la convocatoria impulsada contra la gobernadora Marina del Pilar terminó siendo un fracaso.
Pese a toda la publicidad, promoción en redes y cobertura previa que se le dio a la llamada “carnita asada” contra el gobierno estatal, la movilización no logró conectar con la ciudadanía ni generar una participación significativa.
De hecho, entre los asistentes, gran parte eran vendedores ambulantes, medios y curiosos que personas participando realmente en la protesta.