Agencia Reforma
Monterrey, NL, 18 octubre 2026.- Hasta dónde puede llegar una persona en busca de justicia cuando las leyes parecen incapaces de ofrecérsela?
Este dilema atraviesa «Justicia», la nueva novela de la escritora danesa Janne Teller, presentada ayer en la Feria Internacional del Libro Monterrey 2026, durante una conversación con Roberto Domínguez.
La historia sigue a Teodor Merlin, un diplomático cuya hija Joanna, una activista, muere durante una misión de paz en Medio Oriente. Cinco años después, comienza a investigar las circunstancias de su muerte y enfrenta una disyuntiva: confiar en la justicia o buscar venganza.
Conocida por obras como la exitosa Nada (2000), Teller vuelve a explorar cuestiones éticas, políticas y existenciales, esta vez desde una historia que recupera su experiencia como asesora en conflictos para la ONU.
«Uno de los retos más grandes que tuve en este libro fue que no estaba segura de que me cayera bien Teodor», afirmó. «Fue muy difícil escribir desde la perspectiva de una persona que no me cae bien, lo dejé varias veces y buscaba otras maneras de acercarme».
La autora de Justicia (Seix Barral) explicó que logró comprender al personaje cuando advirtió que, detrás de su comportamiento, había un duelo que no había conseguido procesar.
«Han pasado cinco años, es un diplomático muy correcto, que nunca pierde el temperamento, pero el momento en que empieza la novela es también el momento que lo hace estallar», explicó. «Poco a poco empieza a buscar la verdad sobre su muerte y se acerca a sus propias emociones. Ahí es donde empieza a gustarme».
Teller (Copenhague, 1964) señaló que su trabajo en la ONU la hizo consciente de las consecuencias de las guerras y que desde hacía tiempo deseaba escribir sobre Palestina.
«Siempre quise escribir algo sobre esta situación, porque es la madre de todos los conflictos en el sentido de que, hasta que no resolvamos eso, no creo que podamos considerar que se aplican los principios de la ONU», dijo.
Consideró que no podía abordar el tema directamente desde una experiencia que no le pertenece. Por ello, eligió la perspectiva de un padre que busca esclarecer la muerte de su hija, ocurrida mientras realizaba labores de activismo en la región.
«No soy palestina, ni israelita, ni judía o musulmana, así que no podía hacerlo de manera directa», expresó.
Los límites de la ley
Para la novelista, la justicia representa un ideal al que las sociedades deben aspirar, aunque reconoce que rara vez se alcanza plenamente.
«Todos preferimos un mundo justo, pero rara vez se cumple en plenitud», aseguró Teller.
«La pregunta sobre la justicia en el mundo es esencial, y todos deberíamos (formularla), en nuestra vida personal y en la geopolítica».
La narradora planteó que uno de los problemas centrales surge cuando los mecanismos legales no ofrecen las respuestas que las personas esperan.
«Hay que recordar que el sistema legal, en cualquier país, está hecho por seres humanos, y sólo funciona en la medida en que los seres humanos sean justos -lo cual no siempre es así-, pero, además, el poder y el dinero no están distribuidos de manera equitativa», comentó.
En la novela, Teodor cuenta con recursos para buscar justicia por la vía legal, pero el dolor y la incertidumbre lo llevan a considerar otras posibilidades.
«‘¿Buscamos venganza o perdonamos?’. Esta es una pregunta muy humana y me doy cuenta que, al menos para mí, la mejor manera de acercarme a estas grandes preguntas filosóficas que no puedo responder es escribiendo una historia», afirmó.
«Y no existe un resultado correcto, pero siento que cuando he escrito una historia y veo cómo cada personaje afronta la situación -y trato de mantenerme fiel a su esencia y en lo que cree-, al final la historia me dice algo de este tema».
Añadió: «Espero que las personas que lo lean emprendan el mismo viaje y descubran lo que necesitan».
