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Por Edgar Hernández*

@LíneaCaliente

En política nunca se pierde la capacidad de asombro, menos con Morena.

La historia relámpago de Lizbeth Aurelia Jiménez Aguirre hoy, sin embargo, rompe récord.

De ser hasta hace unos años una oscura juez de control en Poza Rica, un día decide arrodillarse al poder y tras hacerle un favor al Bola #8 con la puesta en libertad de un prominente líder del crimen organizado que merecía prisión perpetua, recibe como moneda de cambio una magistratura.

Así, la inefable Lizbeth inicia una carrera muy al estilo Morena donde combina lo sucio con lo delictivo, lo pre armado en materia delictiva hasta abrirse a lo peor de la corrupción. Todo hasta alcanzar a montarse en la escalera del poder.

De magistrada da el brinco a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia y de ahí a la titularidad de la Fiscalía General del Estado sin soltar el control del Poder Judicial.

Ya mismo, como sostuvimos en anteriores envíos en este espacio, Lizbeth tiene más poder que Nahle.

La entrevista

¿Por qué tanto coraje de Lizbeth Jiménez hacía usted?, pregunta el reportero en larga entrevista con la juez Angélica Sánchez Reyes, suspendida y encarcelada en dos ocasiones por cargos inexistentes. 

“Es una historial larga”, devuelve.

Pues cuéntemela.

“Lizbeth y yo nos conocimos desde adolescentes, estudiamos en la misma Universidad, en la Villa Rica. Ambas penalistas. Ella no era muy buena estudiante, pero le echaba ganas. Así compartimos una vida profesional por 25 años”.

“Fue incluso mi vecina y nos reunimos en infinidad de ocasiones de manera familiar; las dos quedamos viudas y siempre nos guardamos cariño, lealtad y un sólido respeto por nuestro trabajo”.

¿Cuándo se acabó?

“Bueno, pues un buen día ya siendo Lizbeth la titular del Tribunal Superior de Justicia impuesta por su padrino, Erick Cisneros, me pidió atender un espinoso caso. Lo atendí, estudié a fondo y le comunique que el asunto estaba mal sustentado, que estaba débil y que sería cuestionado y que el inculpado buscaría una puerta de escape por la vía del amparo”.

¿Lo aceptó?

“Por supuesto que no. De hecho, estalló en ira y empezó a gritonearme ordenándome que lo resolviera a como diera lugar ya que no podíamos quedar mal con el Secretario de Gobierno”.

“¿Quedar mal con el Secretario de Gobierno?, le respondí, tras argumentarle de manera airada como históricamente nuestra democracia siempre estuvo sustentada en la división de poderes, el respeto a la ley y a investidura”.

¿Y?

“Pues que revienta. Me mandó al carajo no sin antes amenazarme de que me atuviera a las consecuencias que de inmediato se sucedieron tras ordenar la puesta en libertad de Itiel N, alias el Compa Playa quien era señalado de tres crímenes, entre ellos el del diputado local priista Juan Carlos Molina”.

¿Es que de verdad era inocente Itiel?, le insistí.

“Claro que no. El punto es que la carpeta estaba mal integrada y que el señalado saldría por la vía del amparo. Pero eso no lo entendieron y, perdón que insista, ello provocaría que desataran un infierno en mi contra”.

¿Un infierno?

“Si, un infierno. Días después el aparato completo se me vino encima. El propio atarantado gobernador Cuitláhuac García declararía que yo estaba del lado de la delincuencia y que incluso había recibido 3 millones de pesos por dictaminar de esa forma”.

¿Luego?

“Luego vendría mi detención”.

¿Por qué delito?

“Es toda una historia. Una mañana, aquel 5 de junio de 2023, salí de casa para entrevistarme con uno de los allegados de Lizbeth quien me había citado para abordar el tema. Luego de despedirme de mi hijo abordé mi auto. Yo vivo en Lomas Verdes, aquí en Xalapa, y enfrente de mi casa está el C4 donde prácticamente fui detenida”.

¿Por ordenar la puesta en libertad al “Compa Playa” verdad?

“No. Por el delito que se sacaron de la manga, por atentar contra las instituciones de seguridad pública tras -según ellos- agredir  a la autoridad”.

¿Por eso fue detenida?

“Sí. Mire, cuando salí de mi casa, me marcaron el alto policías municipales o estatales, no supe. Me detuve, les pedí me explicaran la razón de la detención a lo que me respondieron que eso sería en el cuartel de San José. Les insistí que era improcedente y en esas estaba cuando baje ligeramente el vidrio de la ventana de la puerta de mi auto y sin más una mujer policía metió el brazo para abrirla y arrebatarme el celular, para luego bajarme a jalones, vendarme y meterme a la patrulla”.

¿Hubo testigos?

“Mi hijo desde la ventana de la casa observó cuando me metieron a la patrulla”.

“Ya en el cuartel de San José me llevaron a un salón con una mesa lateral donde estaban colocados en fila sobres de cocaína, una pistola y mi bolso; todo para la foto. Luego me obligaron a disparar el arma para hacerme la prueba de rodizonato de la mano derecha, todo con el fin de comprobar que había disparado a la patrulla que me detuvo”.

Toda una estupidez ¿No?, le argumenté.

“Si, una tontería y mas para mi que toda mi vida ha girado en torno a la investigación y saber cómo la policía fabrica culpables”.

¿Qué siguió?

“Pues ya recluida, mi hija Ingrid fue a buscarme a San José donde negaron que estuviera recluida por lo que ante el temor de que me desaparecieran dio una conferencia de prensa en los portales y acudió a organismos de derechos humanos nacionales e internacionales y no tuvieron de otra que soltarme. Pero en ese inter se metieron a mi casa, la saquearon. Se llevaron hasta mi caja fuerte pensando que ahí tenía los 3 millones de pesos que según Cuitláhuac me había dado la criminalidad”.

¿Y Lizbeth?

“Con una amistad de más de 40 años jamás volvió a dirigirme la palabra y de hecho todas las acciones jurídicas en mi contra las hizo, como hasta la fecha, a través de su pareja sentimental”.

Pero bueno, se libró de la prisión ¿No?

“¡Qué va! El escándalo ascendió a nivel nacional e internacional luego que me llamó el senador Ricardo Monreal para que acudiera al recinto legislativo que coordinaba. Ahí, estando con él, me sacó una cita con la Ministra Presidente de la Suprema Corte de Justicia donde, al salir del hotel donde me hospedaba, fui de nuevo detenida”.

¿Cómo sucedió?

“Con un amparo bajo el brazo el 16 de junio del 2023 fui interceptada en un hotel de la ciudad de México por un delito contra la fe pública y tráfico de influencias”.

Fue memorable el hecho -complementa el reportero- al recordar que por aquel momento un video que dio cuenta del lujo de violencia de parte de los ministeriales que se la llevaron a la fuerza.

“Si, pero mire, lo que no supo la opinión pública es que me metieron a un vehículo quesque para llevarme a Xalapa, pero tomaron la ruta de la autopista a Pachuca, que no va precisamente a la cárcel de Pacho Viejo. Afortunadamente al detenerse a cargar gasolina llegaron elementos de otra corporación quienes estaban comisionados para el acompañamiento y en un intercambio de palabras se dieron cuenta que me llevaban por otro camino encapuchada”.

¿La querían desaparecer?, pregunté.

“¡Por supuesto!”.

¿Y?

“Pues de nuevo a la cárcel, gastos en abogados, suspensión de mi cargo por cinco años, cero ingresos y hasta hace dos semanas quedé totalmente libre de los delitos que me fabricaron”.

¿Hoy totalmente libre y desempleada?

“No, no. Mire, desde el primer momento del abuso de poder de Cuitláhuac García, me buscó Dante Delgado, ofreciéndome todo el apoyo. Y, una vez libre, me invitó a participar en las jornadas electorales al lado de Movimiento Ciudadano. En igual sentido lo hizo el doctor Del Río Virgen ofreciéndome todo el apoyo, un apoyo al que se sumó en los hechos el dirigente naranja Luis Carbonell. Con ellos iré de la mano hasta el final”.

¿Y Lizbeth?

“Pues, obsérvela. Hoy montada en el poder”.

¿Y la amistad?

“¡Por favor!”.

¿Le guarda rencor?

“En lo absoluto. Soy creyente y fiel convencida de que todo en la vida se paga”.

Tiempo al tiempo.

  *Premio Nacional de Periodismo

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