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Monterrey, NL 4 noviembre 2026.- Aunque la restricción de celulares en escuelas ya entró en vigor, planteles enfrentan incertidumbre por la falta de un reglamento claro.

En contraparte, está también la necesidad de que los estudiantes aprovechen los beneficios de la tecnología para aprender y no quedarse atrás en sus habilidades digitales. ¿Cómo proceder para lograr un balance?

Al no haber aún un reglamento al respecto, maestros y directivos contactados coincidieron en que la jornada de ayer no implicó modificación alguna.

Algunos centros educativos ya tenían establecida una prohibición total del ingreso de celulares al edificio educativo y continuarán así para evitar su mal uso, mientras que otros lo permiten solo para fines educativos, tal como indica el Acuerdo 09/09/26 publicado en el Diario Oficial de la Federación.

«Creo que va a ser mucho la interpretación de cada autoridad educativa, del director o del colegio y del contexto», dijo un profesor consultado.

El director de una secundaria comentó que en su escuela, a pesar de que está prohibido su ingreso y se realiza un chequeo continuo, hay estudiantes que han logrado introducirlo.

«Pero ya descubrimos cómo lo hacen y se van suspendidos», dijo.

En algunos colegios reforzaron su infraestructura de seguridad para el uso de internet (firewalls) e instalaron bolsas con diferentes diseños coloridos para que los estudiantes depositen ahí sus celulares.

Pero las medidas aún no cuentan con el aval completo de algunos padres de familia que insisten en que su hijo debe portar un celular para casos de emergencia.

Ayer, ante el caso de una amenaza de tiroteo en La Salle Contry, padres de familia lo confirmaron.

«Que no se prohíban porque es la forma en que yo sé si mi hijo está bien», comentaron algunos papás.

La regulación llega desde dos frentes: a nivel federal, por una instrucción desde la Presidencia de la República anunciada en agosto, y a nivel estatal, basada en la nueva Ley de Educación en vigor desde abril.

Ambas con la preocupación por el impacto negativo en la salud mental, socialización y aprendizajes de los estudiantes, y en ambas con la justificación del uso del celular solo con fines pedagógicos.

CIRCULAN DECÁLOGO

Ante la falta de un reglamento, la SEP circuló en las escuelas un decálogo con consejos a difundir entre los estudiantes, como: «No necesito el celular ni otro dispositivo en la escuela. Si tengo uno, lo dejo en casa o lo guardo durante toda la jornada escolar; así puedo aprender y convivir sin distracciones».

O «Durante la jornada escolar, si necesito ayuda busco a mis maestras o maestros para que se comuniquen con mi familia. Ellas y ellos me quieren y me cuidan; por eso, me van a proteger y atender».

De acuerdo con la dependencia federal, unos 565 mil 396 docentes participaron en los foros regionales de consulta para implementar esta regulación. Casi el 80 por ciento identificó dificultades para mantener la atención, mientras que el 71 señaló cansancio o somnolencia durante la jornada escolar.

La SEP también pide en el Acuerdo 09/09/26 a las escuelas realizar asambleas para la información, difusión, apropiación, implementación y construcción de acuerdos sobre la regulación.

Sin embargo, dejar el resguardo del celular -algo de lo que más ha confundido a las escuelas- al criterio de cada comunidad educativa representa riesgos, señala la organización México Evalúa.

«Al no dotar a las autoridades escolares ni a los docentes de educación básica de facultades expresas para el resguardo de equipos, el cumplimiento recae en consensos locales sin criterios ni protocolos estandarizados», indica en un comunicado.

«Existe el riesgo de que, sin protocolos ni respaldo institucional, el personal prefiera no autorizar el uso pedagógico de los dispositivos para evitar conflictos con estudiantes o familias».

UNA BUENA PRÁCTICA

Desde hace tres años, la Secundaria No. 3 Josefina Valadez de Mascareñas, en el centro de García, diseñó una logística que diera seguridad a los estudiantes para usar el celular en el aula.

«Nos respaldamos en el artículo segundo (del Acuerdo 09/09/26), ahí dice que en las escuelas de educación básica se puede utilizar el celular única y exclusivamente para fines pedagógicos», comentó el director Jorge Reyna Martínez.

En esta escuela del turno vespertino, los alrededor de 700 alumnos entregan su celular al inicio de la jornada para guardarlo en la oficina de coordinación, en una gaveta identificada con el número de su grupo.

Sólo si uno de sus profesores les pide usarlo para alguna actividad es como pueden retirarlo, utilizarlo y volverlo a guardar.

Así es como en esta escuela los estudiantes descargan actividades a través de un QR, realizan exámenes en su celular y resuelven juegos interactivos con aplicaciones como Kahoot! en grupo.

«El celular es un arma de dos filos, porque puede perjudicar al maestro, puede perjudicar a otros alumnos haciendo bullying o videos, memes, etcétera», dijo el director.

«Pero si le buscamos el lado positivo, ahí es donde podemos potenciar el aprendizaje de los alumnos y hacer que logren mucho más que con los métodos convencionales de enseñanza».

TAREAS PENDIENTES

La restricción de celulares en las escuelas deja pendientes sobre su resguardo, uso educativo y comunicación en emergencias.

1. Resguardo de celulares. No se establece con claridad quién puede recogerlos, dónde deben guardarse ni qué facultades tienen maestros y directivos para hacerlo.

2. Uso educativo. Queda a criterio de cada plantel o docente determinar cuándo se justifica utilizar los dispositivos con fines académicos.

3. Casos de emergencia. Aunque se indica que los alumnos deben acudir a sus maestros para comunicarse con sus familias, faltan protocolos específicos para situaciones de riesgo o emergencia.

4. Aplicación de la medida. Faltan protocolos estandarizados y capacitación para evitar conflictos entre docentes, alumnos y familias.

Por enportada

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