Ciudad de México; 11 junio 2026.— Entre el júbilo por el balón que vuelve a rodar y el descontento social latente, la vigésimo segunda edición de la Copa del Mundo de la FIFA arrancó formalmente este jueves. Sin embargo, el protocolo inicial se vio ensombrecido por la hostilidad del público local hacia el presidente del organismo rector del futbol, Gianni Infantino, quien fue recibido con un monumental abucheo por parte de la afición mexicana durante la ceremonia de apertura en el histórico Estadio Ciudad de México.
A pesar de la rechifla generalizada que retumbó en las tribunas cuando su rostro apareció en las pantallas gigantes, el directivo suizo-italiano mantuvo el semblante intacto para dar el «banderazo de salida» al certamen de verano. Las protestas de la fanaticada reflejan el tenso clima que rodea al torneo, cercado tanto por movilizaciones sociales en el exterior del inmueble como por los cuestionamientos globales hacia la estrecha relación de la FIFA con el gobierno estadounidense de Donald Trump.
Salma Hayek engalana el palco; Sheinbaum cumple y va al Fan Fest
El palco de honor del Coloso de Santa Úrsula ofreció una estampa atípica para un arranque mundialista debido a la ausencia de la jefa del Ejecutivo federal y la presencia de la diplomacia cultural:
- Palco de honor: Ante la restricción de que el trofeo original solo sea presentado por mandatarios o campeones mundiales, Infantino estuvo acompañado en la tribuna por la actriz veracruzana Salma Hayek, nombrada Embajadora Oficial de la Copa del Mundo, quien emitió el mensaje de bienvenida a las 48 naciones competidoras.
- Promesa presidencial: La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, cumplió su palabra de no ocupar su asiento de gala. Semanas atrás anunció que regalaría su entrada a la ganadora de un sorteo ciudadano, por lo que optó por seguir el debut de la Selección Nacional frente a Sudáfrica desde las pantallas del Fan Fest en el Deportivo Los Galeana, acompañada por la jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada.
La sombra de Trump y el sesgo geopolítico de la FIFA
La animadversión de los seguidores hacia la gestión de Infantino no es fortuita; responde a una serie de decisiones controvertidas que analistas internacionales catalogan como una sumisión absoluta de la FIFA ante los intereses de la Casa Blanca.
La opinión pública ha cuestionado severamente el doble rasero del organismo, recordando que mientras Rusia fue excluida de forma fulminante de las competencias por la invasión a Ucrania, no existió ningún castigo o veto para los Estados Unidos a pesar del conflicto armado directo que la administración de Trump mantiene con Irán.
Lejos de asumir una postura autocrítica, Gianni Infantino encendió los ánimos durante la conferencia de prensa oficial del miércoles al restar importancia a los bloqueos migratorios impuestos por el gobierno de Trump. «Es desafortunado lo que le ocurrió al árbitro de Somalia, pero no lo controlamos todo. Quizá a veces también es bueno, ya sabes, simplemente tranquilizarse, relajarse», declaró el mandatario de la FIFA, desatando una ola de críticas por su indolencia ante la geopolítica que hoy terminó por pasarle factura en el césped mexicano.