Washington D.C.– La relación bilateral entre México y Estados Unidos enfrenta uno de sus momentos más críticos en décadas. Este viernes 9 de enero, el presidente Donald Trump reiteró su postura de catalogar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, lo que, según su administración, le otorgaría facultades para autorizar operativos terrestres y ataques de precisión en territorio soberano mexicano. «La paciencia se ha agotado; si el gobierno vecino no puede controlar sus fronteras, nosotros lo haremos», declaró el mandatario desde la Casa Blanca, enviando una señal de alerta a la comunidad internacional sobre una posible violación a la soberanía de México.
En respuesta, durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum mantuvo una postura de firmeza diplomática pero abierta al diálogo. La mandataria presentó cifras que muestran una reducción del 40% en los homicidios dolosos en los últimos 15 meses, argumentando que la estrategia de «atención a las causas» y la inteligencia operativa están dando resultados sin precedentes. Sheinbaum enfatizó que la cooperación es el único camino viable, rechazando cualquier intento de intervención militar extranjera. Expertos en derecho internacional advierten que una incursión unilateral de EE. UU. no solo fracturaría el T-MEC, sino que podría desestabilizar la región entera, mientras el peso mexicano muestra volatilidad ante la incertidumbre política.
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