Abel Vázquez Barrera
Agencia Reforma
Ciudad de México 28 septiembre 2025.- La educación especial es una alternativa inclusiva que reduce las desigualdades sociales y potencia la autonomía de jóvenes, señala Educo.
Se conoce como educación especial a los servicios educativos que ofrecen atención equitativa a estudiantes con alguna discapacidad, trastorno generalizado del desarrollo o aptitudes sobresalientes de acuerdo con sus capacidades, circunstancias, necesidades, estilos y ritmo de aprendizaje diverso, explica la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del Gobierno del Estado de México.
«Los estudiantes con discapacidad son aquellos que, por razón congénita o adquirida, tienen una o más deficiencias de carácter físico, intelectual o sensorial, ya sea permanente o temporal, y que al interactuar con las barreras que le impone el entorno social, las cuales pueden impedir su inclusión plena y efectiva, en igualdad de condiciones con los demás», explica la dependencia gubernamental.
Y si bien las personas con condiciones del neurodesarrollo como los trastornos de espectro austista o de déficit de atención no son consideradas como discapacitadas, lidian con barreras para aprender y participar en la vida familiar, social y escolar debido a diversas dificultades sociales, comunicativas, lingüísticas, sensoriales y conductuales, complementa.
De acuerdo con la organización no gubernamental Educo, esta alternativa académica reduce las desigualdades sociales, cumple con el derecho a la educación y potencia la autonomía de los jóvenes al implementar un sistema pedagógico adaptado a la necesidades y diferencias físicas, emocionales o intelectuales de las infancias con las condiciones referidas.
Además, datos de las Naciones Unidas y el Banco Mundial arrojan, respectivamente, que en la actualidad cerca de 240 millones de niños y del 15 por ciento de la población global tienen una discapacidad.
En cuanto a las y los niños con dicha condición, se calcula que tienen un 42 por ciento menos de probabilidades de tener conocimientos básicos de lectura, escritura y aritmética y un 49 por ciento más de probabilidades de no haber asistido nunca a la escuela, refiere la ONG enfocada en el bienestar y los derechos de las infancias.
Algunas universidades se han sumado a esta tarea mediante la creación de programas dirigidos a personas con discapacidad.
La Universidad Iberoamericana, por ejemplo, imparte desde 2014 el Programa Somos Uno más, cuyo objetivo es desarrollar competencias para una vida autónoma en jóvenes con discapacidad intelectual dentro de un ambiente universitario.
Dicha iniciativa no es una licenciatura, sino una alternativa educativa y social con una duración máxima de tres años.
El año pasado, la Universidad del Caribe presentó su Programa de Inclusión Educativa para Personas con Discapacidad. Éste persigue los objetivos de ampliar el bagaje en torno a distintos saberes y lograr el desarrollo integral de los participantes.
A decir de Educo, para que la educación especial sea efectiva debe:
- Crear ambientes educativos integradores y sin separaciones.
- Fomentar el entendimiento y el respeto a la diversidad.
Detectar oportunamente las necesidades de las infancias con dificultades en el aprendizaje. - Implementar estrategias de apoyo tanto en casos ordinarios como extraordinarios.
- Contar con los recursos humanos (profesores, logopedas, terapeutas, etc.) y materiales adaptados.
Fuentes: Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del Gobierno del Estado de México, Educo, ONU, Banco Mundial, Universidad Iberoamericana y Universidad del Caribe.