Ciudad de México, 15 febrero 2026. – La Biblioteca Nacional de México (BNM) ha escalado al máximo nivel de la diplomacia cultural. Desde este fin de semana, el recinto de la UNAM aloja el Centro de Conocimiento Memoria del Mundo de la UNESCO, convirtiéndose en el segundo en su tipo en todo el continente americano y el noveno en el planeta.
Este nuevo centro no es solo un depósito de archivos; es un espacio especializado en la protección de la memoria colectiva frente a los riesgos geopolíticos actuales. Con su apertura, México se suma a una red de élite integrada por países como China, Australia y Corea, reforzando la misión de garantizar que el patrimonio documental sea de acceso universal.
Un faro para América Latina
César Manrique Figueroa, secretario académico del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, destacó que este recinto funcionará como un «faro de divulgación». En un mundo donde la riqueza cultural está bajo asedio, el Centro ofrecerá una biblioteca experta en archivos, museos y registros mexicanos que han marcado la historia de la humanidad.
Innovación y preservación
El proyecto no solo mira al pasado. Los expertos señalan que el Centro será un laboratorio para nuevas metodologías de investigación, tales como:
· Humanidades digitales: El uso de tecnología para analizar el acervo.
· Inteligencia Artificial: Herramientas para la preservación y catalogación masiva.
· Preservación digital: Garantizar que los documentos sobrevivan al paso del tiempo en la era tecnológica.
El binomio de la memoria
Curiosamente, la Ciudad de México es ahora un caso excepcional al contar con dos sedes. Mientras que el Colegio de las Vizcaínas se enfoca en la promoción de sus colecciones históricas, el nuevo centro en la Biblioteca Nacional se centrará en la educación y la investigación. Ambas instituciones trabajarán en conjunto para amplificar el impacto de la identidad mexicana en el mapa cultural del orbe.
Este avance posiciona a la UNAM y a México como líderes regionales en la voluntad de compartir el saber con otras latitudes, protegiendo los testimonios que dan forma a nuestra diversidad política y social.
Fuente UNAM