HOLLYWOOD.- El domingo 14 de diciembre se convirtió en uno de los días más devastadores para Romy Reiner, hija del famoso director Rob Reiner y la fotógrafa y productora Michele Singer Reiner. Lo que comenzó como una tarde común se transformó en un episodio que nadie quiso vivir.
Esa tarde, una masajista fue a la enorme casa familiar en Brentwood, Los Ángeles, para hacer una cita ya agendada, pero nadie respondió al timbre. Preocupada, decidió contactar a Romy, quien vive cerca de la propiedad. La joven llegó rápido con su compañera de cuarto para abrir la puerta y ver qué pasaba.

Al entrar, lo que encontró fue una escena que nadie hubiera querido presenciar: el cuerpo de su papá, Rob Reiner, tirado dentro de la casa. El impacto fue tan grande que Romy salió corriendo del lugar sin siquiera darse cuenta de que su mamá también estaba sin vida en otra parte del hogar. No fue hasta que llegaron los paramédicos que le dijeron lo peor: su madre, Michele, también había sido asesinada.
La joven, desbordada por el shock y la tristeza, llamó al 911 y después buscó consuelo entre quienes la acompañaban. La escena se volvió aún más trágica cuando se confirmó que ambos padres habían sido víctimas de un homicidio dentro de su propia casa, algo que nadie imaginaba para una familia tan querida en el mundo del cine y la cultura pop.
Horas más tarde, el hijo de la pareja, Nick Reiner, fue detenido por la policía, acusado de los cargos que llevan a una posible cadena perpetua o incluso la pena de muerte si es hallado culpable.
Desde entonces, Romy, junto con sus otros hermanos, ha tenido que lidiar no solo con la devastación de la pérdida, sino con el peso de un momento que marcará sus vidas para siempre.