Pedro Peñaloza
“La forma más común en que las personas renuncian a su poder
es pensando que no tiene ninguno”.
Alice Walker
La exhibición de los viajes y fiestas ostentosas de algunos cuadros y funcionarios de la 4T, y las corruptelas de otros, son únicamente manifestaciones de la ausencia de autoridad política de la presidenta.
¿Alguien recuerda alguna veleidad morenista en el gobierno de AMLO? Claro, cómo olvidar los viajes millonarios del exsecretario de la Sedena, protegido siempre por el tabasqueño.
Expliquemos: desde el inicio del sexenio Sheinbaum cedió una parte estratégica de su gobierno a su mentor. Por eso, la Secretaría de Gobernación, la SEP, el Infonavit, la Secretaría del Bienestar, el IMSS, entre otros, son dirigidos por fieles obradoristas.
También, el control de Morena quedó en manos de incondicionales, la presidenta Alcalde, hechura del tabasqueño, y para que no haya duda, se impuso al hijo del caudillo en la secretaría de organización del partido.
Para evidenciar aún más el control, la coordinación del Senado quedó en manos de un “hermano” de López Obrador, quien poco respeta a la inquilina de Palacio, y no obstante su desprestigio por estar ligado a un Cártel, no puede ser removido y designado un cuadro Claudista, porque ella no cuenta con ningún aliado de peso en la cámara ni la correlación de fuerzas le favorece.
Qué decir del coordinador de los diputados de Morena, un político que tiene como única brújula el poder a costa de lo que sea, tampoco puede ser sustituido por algún simpatizante o aliado de Sheinbaum. Además, los candidatos ganadores del poder judicial, en puestos claves, responden a la línea del exiliado de Palenque.
Recordemos que únicamente le “autorizaron” a Sheinbaum integrar a Omar García Harfuch en su gabinete, como compensación por “ceder” su candidatura a jefe de gobierno de la CDMX, porque el Tlatoani no confiaba en él.
Por eso los llamados de la Presidenta a “vivir en la justa medianía” no han tenido efecto práctico y quedan como un grito en el desierto. Por supuesto, la presidenta sabe de su debilidad política, aunque no parece preocuparle demasiado y sigue rindiendo reverencia cotidiana a López Obrador. Es pragmática y sabe que cualquier movimiento en falso puede costarle mucho en los circuitos de la gobernabilidad.
Por ello, los escándalos que protagonizan los miembros de Morena son asimilados a regañadientes por Claudia ¿Cuánto más aguantará? Ya se preparan definiciones para las elecciones de 2027, de gobernadores en una parte importante del país y la Cámara de Diputados. ¿Se impondrá la voluntad del jefe?
@pedro_penaloz