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Agencia Reforma

Ciudad de México 19 diciembre 2025.- La escritora Elena Poniatowska apenas había puesto un pie en la sede de la fundación que lleva su nombre cuando ya tenía enfrente dos libros para firmar.

Sonriente, acostumbrada a las recepciones cariñosas a donde vaya, recibió un ejemplar de Nada, nadie. Las voces del temblor y, en ausencia de una mesa cercana, lo firmó con presteza en el asiento de una motocicleta estacionada.

«A Alfredito, este recuerdo de un suceso que nos hirió a todos. Un abrazo, Elena Poniatowska Amor», escribió, a 40 años del suceso trágico –el sismo de 1985– que ahí se narra a través de una polifonía de testimonios.

Como se ha vuelto ya tradición, la casona en Avenida José Martí 105, en la colonia Escandón, abrió sus puertas la noche del jueves para una tradicional posada con tamales, piñatas y ponche «con piquete».

A 7 años de su llegada a su sede actual, la Fundación Elena Poniatowska Amor tenía algo más que celebrar: la refundación del premio que honra a la autora de La noche de Tlatelolco y Hasta no verte Jesús mío.

Tras cinco años otorgado junto con la sociedad Ventosa-Arrufat, que concluyeron en 2025, el galardón ahora se ha renombrado como «Concurso Iberoamericano de Cuento y Novela Elena Poniatowska Amor», ya sin el nombre de la organización que lo auspiciaba.

«Es un premio que lleva mi nombre, pero los escritores lo hacen porque tienen ganas de participar, de ganar y de sobresalir, pero también de escribir bien», respondió modesta.

«Aquí también se dan talleres de lectura, de escritura y entonces sí es muy lógico que haya este premio al que Felipe (Haro Poniatowski, su hijo y director de la Fundación) le quiso poner el nombre de su mamá.

«Los hijos siempre quieren ponerle a todo el nombre de su mamá», bromeó.

Lo cierto es que, bajo su nombre, el próximo año se entregará un premio de 300 mil pesos a una novela inédita y 10 premios de 20 mil pesos a igual número de cuentos, además de la publicación de todas las obras.

Auspiciado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la editorial Sial Pigmalión, la Alcaldía Gustavo A. Madero y otros benefactores, el premio entra así a una nueva época y garantiza su permanencia.

La nueva convocatoria ya se encuentra vigente en el sitio fundacionelenaponiatowska.org y estará abierta hasta el 21 de marzo de 2026.

Acompañada por amistades como la antropóloga Marta Lamas, la diputada Patricia Mercado, la gestora cultural Consuelo Sáizar y los periodistas Javier Aranda Luna y José Luis Martínez, Poniatowska pidió posada y le pegó a la piñata con el resto de sus invitados.

Con esta fiesta, cierra un año de reconocimientos, como el que le rindió apenas la semana pasada el Senado de la República al otorgarle su nombre a la sala de comparecencias.

«Me conmovió bárbaramente. Yo no quise hablar porque la emoción me hubiera ganado, pero sí me conmovió muchísimo que el Senado, es decir, lo más importante de mi país, quisiera darme un premio», señaló Poniatowska.

A los 93 años, la escritora se muestra orgullosa de la fundación y del trabajo de su hijo, quien hizo votos por que el valioso archivo de su madre pueda permanecer en México.

«Les recuerdo que el proyecto sigue vivo gracias a ustedes y seguirá vivo mientras todos y todas pongamos nuestro empeño en que el proyecto y que los archivos se queden en México», instó Haro Poniatowski.

Subasta con causa

La Fundación Elena Poniatowska Amor tendrá hoy su último evento del año, en conjunto con la asociación Kúpula Art México, en el que se llevará a cabo una subasta con obra de diversos artistas para el fomento de las artes visuales y escénicas, y para financiar las actividades de la organización que lleva el nombre la escritora. La cita es a las 17:00 horas en la sede de la institución en la colonia Escandón y la entrada es gratuita.

Por enportada

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