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Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.

Francisco de Quevedo

El contenido de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos enviadas al Congreso de la Unión ratificó que la administración claudista está haciendo malabares para resolver los problemas urgentes que afectan directamente a la población y que pretende conciliar con las prioridades del gobierno, ya que sus políticas públicas están prisioneras del reiterado clientelismo, las obras faraónicas obradoristas, el endeudamiento creciente y la desesperada recaudación.

No está en sus prioridades encontrar soluciones estructurales a los temas torales de los segmentos empobrecidos. Por ejemplo, el tema de la salud está en una crisis profunda ante la posibilidad de empeorar el ya pésimo servicio dejando a la deriva a millones de mexicanos que han gastado más en atenderse con médicos privados y en la distribución ineficaz de medicamentos, aunque el secretario Kershenobich opine lo contrario, “el sistema de salud de México es bueno, y aspiramos a mejorarlo” (La Jornada, 18/agosto/25, p.10).

El propio Programa Sectorial de Salud 2025-2030, señala que, “México enfrenta una situación compleja en la que 39 por ciento de la población no cuenta con servicios de salud, y en las zonas rurales más de la mitad enfrenta esta carencia, lo cual se explica por factores como la insuficiente infraestructura que no ha crecido ni se ha adaptado al crecimiento demográfico” (La Jornada, 5/septiembre/ 25, p.11).

Las prioridades son otras. El pago de la deuda pública es de 1.6 billones de pesos, las transferencias a Pemex suman 263 mil 500 millones de pesos, mientras el presupuesto proyectado para el ramo 56, Servicios de Salud del IMSS-Bienestar, es de 172 mil 500 millones (Reforma, 11/ septiembre/25). Y no olvidemos el inmenso boquete que dejaron los proyectos de López Obrador, que han significado un sobre ejercicio total de 674 mil millones, según México Evalúa.

El gobierno no está invirtiendo en obras de infraestructura para el país. La inversión física del sector público se desplomó 30.4 por ciento real anual en el primer semestre de 2025, llegando a cifras similares de la contracción en los primeros seis meses de 1995, ante la crisis postsalinista (Reforma, 4/agosto/ 25, Negocios).

Para cerrar el panorama desastroso, hasta junio de este año, el SAT ha sido incapaz de cobrar tres billones de pesos, prácticamente un tercio del presupuesto público (La Jornada, 22/ agosto/ 25, p.16). Aún así, la presidenta Sheinbaum se niega a poner en marcha una reforma fiscal integral redistributiva que afecte a la minoría opulenta. Tengamos presente que en la quiebra de las finanzas públicas las clases subalternas son las principales víctimas.

@pedro_penaloz

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