Agencia Reforma
Ciudad de México 5 marzo 2026.- Un buque de guerra iraní, valuado entre 200 y 300 millones de dólares por expertos navales, se hundió en alrededor de 20 minutos, tras ser atacado por un submarinos de Estados Unidos en el Océano Índico frente a las costas de Sri Lanka, algo que no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial.
Las autoridades de la isla surasiática informaron de al menos 87 marineros muertos y decenas de desaparecidos, tras el hundimiento de la fragata IRIS Dena en aguas internacionales.
Otras 32 personas fueron rescatadas y estaban siendo atendidas en el hospital, y unas 60 más estarían desaparecidas, de las 180 que se calcula que iban a bordo, según las autoridades de Sri Lanka.
En tanto, las defensas aéreas de la OTAN interceptaron un misil lanzado desde Irán que se dirigía al espacio aéreo de Turquía. La base aérea turca de Incirlik alberga un contingente considerable de la Fuerza Aérea estadounidense. Un alto oficial militar estadounidense y un funcionario occidental afirmaron que el ataque iraní tuvo como objetivo dicha base aérea.
El ritmo de los ataques contra Irán es tan intenso que la televisión estatal anunció que se pospondría la ceremonia luctuosa por el líder supremo iraní, el Ayatolá Alí Jamenei. Millones asistieron al funeral de su predecesor, el Ayatolá Ruhollah Jomeini, en 1989.
Por su parte, Irán lanzó más misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Bahréin y Kuwait.
También atacó en la vecina región del Kurdistán iraquí a grupos de oposición kurdos armados y hostiles a la República Islámica. Anoche se reportaba la irrupción de estos combatientes a territorio iraní.
En Líbano, Israel amplió el alcance de sus ataques y lanzó operaciones terrestres en el sur del país, una escalada drástica en el conflicto. Hezbollah indicó que sus combatientes se enfrentaron a soldados israelíes cerca de la localidad fronteriza de Al-Dhahira, en el sur del país.