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Agencia Reforma

Ciudad de México 8 febrero 2026.- Cientos de personas abarrotaron ayer el Barrio Chino para alistar los festejos del Año del Caballo, que se celebrará el 17 de febrero.

 Capitalinos y hasta visitantes que acudieron desde otros estados de la República, caminaban ayer entre faroles rojos, amuletos, puestos de comida típica del país asiático y ambulantaje.

Para algunos de ellos, ya es una tradición frecuentar el lugar durante esta temporada.

 Efrén Chong, quien tiene ascendencia China, acude cada año a la Capital a realizar compras para recibir el Año Nuevo en compañía de su familia, en Chiapas.

 Acompañado por su esposa, ambos vestían sombreros de papel en forma de cono, simulando los tradicionales Douli, en los que se leía «Feliz Año Nuevo Chino».

 «Ya llevamos calendarios y ‘chuchitos’ para regalar con el motivo del Año del Caballo, porque nosotros vamos a recibir a los leones el día 19 (de febrero), allá en casa», relató.

 Este recibimiento es una tradición similar a la Danza del León, una costumbre vinculada con la buena fortuna en la cultura china.

 Asimismo, Chong dijo sentirse sorprendido al ver que la afluencia en el Barrio es mayor a la que se ha tenido en otros años.

 Valentina, quien trabaja en un restaurante de comida tradicional ubicado en esta zona, coincidió con esta situación. Aunque su interés se centra en la llegada de la Danza del León.

«Hoy (ayer) es abundante la gente, en cuanto a mi restaurante vamos muy bien de clientes. (…). A mí lo que me gusta más que nada es el desfile, el que se hace este año es de dragones y está muy bien organizado, es increíble verlo en vivo», aseguró.

 Virginia, quien vestía un Qipao rojo -vestimenta tradicional del país asiático- también visitó el Barrio Chino.

 «Ya van como tres años que vengo en el Año Nuevo. Me gusta mucho la cultura y la gastronomía, ahorita estoy formada por el Calpis, que está muy bueno», contó.

 Esta es una de las bebidas tradicionales que ofrecen los comerciantes.

 Pan al vapor, ramen y pasteles de luna son algunas de las otras alternativas gastronómicas que atraían a las personas.

 A pesar de que el Barrio Chino de la Ciudad está catalogado como el más pequeño del mundo, el entusiasmo de los capitalinos le otorga un carácter que trasciende sus dimensiones.

Por enportada

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