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CALIFORNIA.- Entre aplausos culturales y ataques políticos, Bad Bunny vuelve a estar en el centro del debate en Estados Unidos.

California se subió al ritmo. Con una proclamación oficial, el estado reconoció la huella cultural de Bad Bunny, destacando su impacto global, el poder del español y la representación latina en uno de los escenarios más vistos del planeta: el Super Bowl.

El anuncio fue celebrado por fans, artistas y líderes comunitarios que ven en Benito un símbolo de identidad, diversidad y orgullo latino. No es menor: California es uno de los estados con mayor población hispanohablante del país, y el gesto fue leído como un guiño directo a esa realidad.

Pero como ya es costumbre, el aplauso vino con backlash. Desde hace meses, Bad Bunny ha sido blanco de ataques por parte de sectores conservadores y grupos de extrema derecha que apoyan a Trump. Lo han criticado por hablar de migración, por usar el español sin pedir permiso y por no quedarse “calladito” cuando el tema es política pública.

En redes, los ataques se repitieron: que si “politizan el entretenimiento”, que si “no representa a Estados Unidos”, que si “es una provocación liberal”. El mismo guion de siempre, ahora con más volumen por el reflector del Super Bowl.

Mientras tanto, Bad Bunny sigue en lo suyo: música, escenario y mensaje. Con o sin aplausos del ala dura, California ya dejó claro de qué lado baila.

Bad Bunny acumuló 101,2 millones de reproducciones en Spotify en la última actualización, convirtiéndose en el primer artista en 2026 en alcanzar esa cantidad de reproducciones en un solo día.

Por enportada

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