Hiram Osiris González Carmona
Agencia Reforma
Guadalajara, Jalisco 30 noviembre 2025.- El director Luis Estrada, acompañado por Alfonso Herrera y Daniela Fregoso, revisaron el proceso creativo detrás de su nueva serie inspirada en Las Malas de Jorge Ibargüengoitia, abordando el humor negro, la adaptación literaria y los retos de trabajar con plataformas de streaming.
En una conversación moderada por Antonio Ortuño, Estrada (CDMX, 1962), Alfonso Herrera (CDMX, 1983) y Daniela Fregoso, de Netflix, compartieron el detrás de cámaras de la adaptación de Ibargüengoitia, un proyecto marcado por el humor ácido, la crítica política y la complejidad narrativa que caracterizan al autor guanajuatense.
Estrada abrió con memoria personal: fue su padre, José «El Perro» Estrada, quien dirigió la primera adaptación de Ibargüengoitia: Maten al León. Desde entonces, el cineasta creció con la novela y con la fascinación de su padre por la literatura. Recordó que en los años del echeverrismo, cuando el cine gozaba de privilegios políticos, adaptar a Ibargüengoitia tenía una pertinencia evidente: América Latina estaba rodeada de dictaduras y Maten al león funcionaba como espejo de ese poder. Cuando leyó la novela de Las Muertas en 1977, Estrada se prometió que algún día la llevaría a la pantalla. Sin embargo, los derechos siempre parecían inaccesibles hasta que Netflix entró en la ecuación y, para su sorpresa, consiguió la autorización en apenas dos días.
Alfonso Herrera habló del reto interpretativo y el ritmo ibargüengoitiano: «La adaptación tiene filo, y no todo ese filo viene del libro». Comparó el estilo de Estrada con el del escritor: sagaz, rápido, punzante. Al describir su personaje, Simón, recordó que tenía un aire a Pedro Infante, lo que le permitió construir un rol contradictorio y redondo. También celebró el ambiente de trabajo con Estrada, al que calificó como un espacio familiar donde se filma con rigor, pero también con afecto.
Uno de los temas centrales fue el humor. Estrada reconoció que su sátira son terrenos donde quisiera seguir trabajando. Explicó que la historia de Las muertas y el caso de las Poquianchis funciona como una «matrioshka» narrativa: capas de versiones, omisiones y exageraciones. Ibargüengoitia tomó un riesgo enorme al ficcionalizar a las hermanas González Valenzuela, «lavándoles la cara» desde la literatura; Estrada, a su vez, creó su propia matrioshka para la serie.
También mencionó la controversia en torno a las escenas eróticas: «Si los jóvenes prefieren ver hadas y fantasías, qué triste», dijo sobre el abandono de algunos espectadores tras el primer episodio. Aun así, defendió la importancia de retratar la crudeza y contradicción moral de la historia. Entre aplausos, hizo ponerse de pie al público para ovacionar a Arcelia Ramírez (Perfume de Violetas), una de las figuras clave en el elenco.
Con una mezcla de anécdotas, crítica cultural y humor negro, la mesa dejó claro que adaptar a Ibargüengoitia es adentrarse en un territorio tan complejo como delicioso: ácido, inteligente y profundamente humano. Estrada lo sabe; Herrera lo interpreta; Fregoso lo acompaña. Y el público, entre risas y escalofríos, lo espera.