No, las masas no fueron engañadas, ellas desearon el fascismo
en determinado momento, en determinadas circunstancias.
El anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia.
Deleuze y Guattari
Quince años después de su nacimiento, y ocho de su gestión en el poder, vale la pena observar el saldo del partido en el poder y el comportamiento de sus integrantes.
Desde afuera, el “festejo” se observa como una fecha deslucida, sin la alegría esperada, como apagada por nubarrones, pero que fue útil para observar que la imagen que el espejo refleja es la de un cumpleañero descompuesto, de un organismo político que, en su rápida descomposición, inundó de odio una nación.
Ellos festejan un despliegue de “transformaciones” que destruyó la república, las instituciones existentes gracias a la lucha de miles, de millones por lograr autonomía y contrapesos ante una historia de autoritarismo. Gracias a ello se transitó a una democratización que, aunque perfectible, solventó la ruptura de muchas arbitrariedades, dio confianza a rutas alternativas, empoderó a la ciudadanía y abrió las condiciones para que ellos llegaran al poder y destruyeran el camino recorrido. Fueron la esperanza y ahora son el veneno.
Su displicencia es aterradora, su falta de empatía, de cercanía, que se muestra desde las acciones del oficialismo con tanto desparpajo como cinismo, ante los hechos de una realidad dolorosa que poco o nada les importa. Son un grotesco rostro de mentiras, de líneas que muestran su descomposición prematura pero significativamente calculable por las formas que rodearon su nacimiento. El devenir de su andar, un “movimiento” que solo refiere las visiones de su dueño, para el que los votos fueron moneda, trampolín para su llegada al poder con aviesos fines.
Los 15 años del festejo que sonríe en su gestión protofascista de las camisas guindas, rompiendo sus mantras fundamentales de “no robar, no mentir y no traicionar”, arrojándolos a la basura donde está la esperanza de millones que, pese a las evidencias en contrario, aún defienden su narrativa del México feliz en el que todo va muy bien, donde nada de lo que acontece de doloroso en el país les conlleva responsabilidad alguna porque se refugian en un pasado que aún les blinda con la credibilidad de muchos.
Se cantaron las mañanitas en la Cámara de Diputados federal, banalizando el recinto, mostrando una vez más su abandono del respeto mínimo y la seriedad para atender y buscar resolver los problemas del país. Además, aprovecharon para solazarse con sus “logros” que no soportan la menor revisión, como lo es “el mejor sistema de salud del mundo” mientras descalifican y reprimen a los que demandan medicamentos, a los que exigen mejor atención. Aplauden la “maravillosa” operación del Tren Maya donde ofrecieron que no se cortaría un árbol ni se afectarían zonas protegidas. Se congratulan por la soberanía energética que otorgaría Dos Bocas, la cual hasta ahora no cumple con ninguno de los compromisos establecidos para su realización y se manifestó como un nicho de grandísima corrupción.
De sus 15 años de festejo, 8 llevan gobernando la república mostrando los dientes a una realidad que, necia, les pone en jaque la desfachatez de sus comportamientos como la “nueva mafia en el poder”, con sus corruptelas y arbitrariedades, con sus miles de muertos y desaparecidos que reclaman justicia, con su prepotencia y falsedades que calculan no tendrán costo alguno para su continuidad.
Hacen su apuesta sobre la base de los nuevos-viejos controles autoritarios, clientelares, con sus alianzas innombrables pero evidenciadas por sus hechos. El espejo oculto detrás de su retrato de quinceañeros, refleja la verdadera imagen de la putrefacción y la degradación de su propia historia y aunque lo quieran negar saben que cada vez más gente lo ven y saben lo que son.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Las mentiras caen, las evidencias los destrozan, la crisis del sistema de salud es mucho más que la ignominia de hablar de show mediático
X: @mquim1962
