Agencia Reforma
Monterrey, NL 22 septiembre 2026.- Madres y padres de familia, así como maestros, aplaudieron ayer el anuncio desde la Presidencia de la República sobre la restricción del uso de teléfonos celulares y pantallas en las escuelas a partir de noviembre.
Ahora esperan que sí se cumpla.
Aunque hay quienes cuestionan la medida, sobre todo papás que trabajan y necesitan estar en comunicación constante con sus hijos, los riesgos de dejar que niñas, niños y adolescentes utilicen estos dispositivos cada vez son mayores.
Van desde las deficiencias en la concentración y sus aprendizajes, además de sus relaciones sociales y los peligros que tienen que ver con su propia seguridad.
«Es por seguridad de ellos. Para empezar, son menores de edad», comentó Blanca Nelly Benítez Juárez, quien hasta el ciclo escolar pasado fue presidenta de la mesa de padres de familia en la secundaria en donde estudió su hijo.
Cada día surgen historias sobre el uso inadecuado del teléfono celular dentro de las escuelas, desde las distracciones hasta las grabaciones que los estudiantes hacen de sus propios compañeros y de sus maestros, coincidieron mamás.
Desde hace varios años las escuelas buscan poner un control de este dispositivo, sin embargo, no ha sido fácil.
«Uno como padre de familia firma un reglamento que dice que no debe de usarse el celular en la escuela», contó la madre de familia.
«Desafortunadamente, si el alumno lo utiliza, pero (en su defensa) el padre de familia va ante las autoridades, el reglamento pasa a un segundo nivel y no se hace válido».
Es por eso que para los maestros el que el tema sea impulsado por el Gobierno federal y la ley estatal es una mayor garantía para que funcione.
«En las escuelas hay muchas situaciones muy difíciles y, desafortunadamente, padres apoyan esa cuestión», comentó Angélica González, directora de una escuela pública. «Qué bueno que es mandato nacional».
Para Héctor Orozco, subdirector de una secundaria pública, el uso adecuado a fines educativos en las aulas depende, más que de una ley o decreto, del trabajo del director y la participación de papás y mamás.
Hay escuelas que han diseñado todo un control de los dispositivos y han logrado aprovecharlos para el aprendizaje. Pero el celular es un arma de doble filo.
«Se los guardan en lugares insospechados, eso también lo he visto, el que va a hacer mal uso, lo va a hacer, así se firme el decreto y se publique en el Diario Oficial», dijo Orozco.
Faltan reglamentos
La Presidenta Claudia Sheinbaum anunció que, después de foros regionales para analizar el tema con maestros y especialistas, a partir del 3 de noviembre quedará restringido el uso de celulares y otras pantallas durante la jornada escolar en primarias y secundarias del País.
Se aplicará la norma tanto en las clases como en los recreos.
Los estudiantes podrán llevar los dispositivos a los planteles, pero deberán mantenerlos guardados en sus mochilas y sólo podrán utilizarlos en casos de emergencia o alguna situación particular.
Nuevo León se adelantó con la medida al publicar en abril una nueva Ley de Educación del Estado, que limita el ingreso de teléfonos móviles inteligentes a las escuelas, así como de tabletas, computadores portátiles y otros dispositivos electrónicos con fines diferentes a los educativos.
«Ahí es la reflexión: ¿qué es lo que nosotros tenemos que regular?», dijo Juan Paura, Secretario de Educación del Estado en una rueda de prensa al inicio del ciclo escolar.
«Es decir, para los fines educativos no queda prohibido el uso de los celulares, pero sí regulado».
Los dispositivos podrán ser utilizados únicamente cuando exista esta autorización expresa del personal docente en el marco de actividades pedagógicas, señaló el funcionario.
Lo que sigue es la reglamentación.
De acuerdo con la SEP, antes del 3 de noviembre deberán estar las nuevas reglas para los niveles básicos.
Para media superior, cada preparatoria o bachillerato deberá establecer sus reglamentos que permitan el uso de dispositivos con fines pedagógicos, mientras que las universidades deberán fomentar el uso responsable y seguro de estos dispositivos.
Al inicio de este semestre, PrepaTec fue una de las primeras instituciones en anunciar un ajuste a su reglamento sobre el tema, mientras que en algunas prepas de la UANL padres indicaron que ya hay organizadores de celulares en las aulas para que cada estudiante ponga el suyo antes de empezar la clase.
Tendencia rápida
Para padres de familia, esas nuevas reglas deberán dejar claro aspectos como las limitaciones para profesores.
«Hay algunos maestros que también se la pasan en el celular y otros que hacen sus TikToks», dijo un padre de familia.
Otra mamá contó que el caso de una secundaria en Guadalupe en donde los alumnos ya no pueden entrar con celular, y en donde la papelería frente a esta escuela ofrece el servicio de lockers para que ahí puedan guardarlos.
La tendencia para evitar el uso de celulares en las escuelas es mundial y está vinculada a la creciente preocupación por las redes sociales y los riesgos en línea, afirma la UNESCO.
Hasta el pasado viernes, 114 sistemas educativos nacionales cuentan con una prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas, lo que representa el 58 por ciento en el mundo, indica un reporte de la organismo internacional.
La expansión ha sido rápida.
Menos de 1 de cada 4 países tenía estas prohibiciones en junio de 2023.
Pero hay también cada vez más exigencia de que las limitaciones o restricciones vayan más allá de los celulares.
En mayo, The New York Times publicó que padres, maestros y autoridades en ciudades como Los Ángeles y Nueva York, cuestionan el uso excesivo de pantallas y aplicaciones digitales en escuelas y buscan imponer límites a la tecnología educativa en general.
En Nuevo León hace dos años surgió el movimiento No Es Momento, un grupo de mamás en colegios para acabar con la presión social de dar a sus hijos un teléfono inteligente a temprana edad.
Esta agrupación de padres de familia busca también tener escuelas libres de teléfonos inteligentes y que los niños no tengan esta distracción durante la escuela.
Ana Sofía Guerra, integrante del movimiento, destacó la necesidad de que realmente se cumpla con el retiro de los teléfonos en toda la jornada escolar.
El reto, para muchos papás y mamás, será ahora cómo controlar también el uso del celular y pantallas en casa.
«No podemos esperar que la escuela se vuelve libre de teléfonos y listo, todo va a estar mejor», comentó Ana Sofía. «Es un cambio cultural lo que se busca, entonces también es adoptar esta cultura en casa, no sólo en el colegio».
