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Agencia Reforma

Ciudad de México 21 septiembre 2026.- Los operativos para contener el crecimiento del ambulantaje en la Alameda ha provocado que algunos de los puestos que no alcanzan lugar dentro del parque se distribuyan en calles y banquetas aledañas.

Con esto, los vendedores informales que colocan sus puestos en calles como Dolores, López y la acera de Avenida Juárez superan en número a los 70 que se permiten dentro del parque.

 En un recorrido, ayer se contabilizaron 103 puestos informales, sin contar el espacio que ocupa la mercadita feminista.

 Visitantes reconocieron la liberación de pasillos en la Alameda, pero se percataron del crecimiento de puestos en banquetas aledañas.

«Se ve más limpia la Alameda sin tanto puesto, pero sólo sacaron a los ambulantes y los mandaron a la banqueta de enfrente», comentó Wendy, residente de la Alcaldía Iztacalco.

Con otros 27 puestos en Calle López y 60 más en Dolores, el ambulantaje sigue teniendo fuerte presencia en la zona, aunque fuera de las áreas verdes.

«Es difícil caminar por la zona, entre las ratas de la Alameda, la gente en situación de calle que se pone agresiva y los ambulantes, no es muy agradable para un paseo dominical», comentó Vicente, visitante de Ixtapaluca, Estado de México.

Pese a la prohibición, los llamados ‘toreros’ también están tomando espacios en el Andador Madero, en donde ya había registro de vehículos vendiendo frutas en el cruce con calles como Bolívar o Isabel la Católica.

«Su llamado reordenamiento fue para sacarnos a los grupos más grandes y meter poco a poco a nuevos comerciantes. Es la misma cantidad que antes, sólo que repartidos en la banqueta y las calles», comentó una de las lideresas de los comerciantes.

La prohibición para la venta de cigarros y otros artículos diferentes a comida en pasillos de la Alameda tampoco se está respetando.

Pese a la presencia de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y de la Secretaría de Gobierno (Secgob), puestos de joyería se instalaron detrás del Hemiciclo a Juárez, además, en carritos de comerciantes se seguían vendiendo cigarros, dulces y refrescos.

«Nos sacaron, pero nos dejaron vender, eso es lo bueno. Aunque hay menos venta aquí afuera, lo que ahora peleamos es que no vendan lo que no está permitido, ese fue el acuerdo», explicó Rosalba, vendedora de dulces y cigarros en la zona de Avenida Juárez.

Hace unos días, durante la romería de fiestas patrias, autoridades reconocieron el desbordamiento de vendedores.

Por enportada

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