Guadalajara, Jalisco 14 agosto 2026.- Entre la vulnerabilidad de sus baladas, la sensualidad de sus movimientos y el impulso de los ritmos bailables, Sam Smith llevó este viernes a Guadalajara un concierto sostenido por una voz que llevó sus confesiones personales hasta un público que las hizo propias.
Ante alrededor de 9 mil asistentes en el Auditorio Metropolitano, la estrella británica presentó «To Be Free» y concretó así su debut en la Ciudad, primera parada de sus presentaciones en México tras las residencias que el espectáculo tuvo en Brooklyn y San Francisco.
El concierto comenzó a las 21:08 horas, cuando Smith apareció con un elegante traje de silueta alargada y, acompañado por un piano de cola, abrió la noche con «Love Is a Stillness».
Los aplausos llegaron apenas terminó la primera canción y continuaron con la segunda, «Everlasting Love», acompañada por una guitarra acústica, pero fue con «I’m Not the Only One» cuando el recinto elevó por primera vez la intensidad, con el público convertido en un coro multitudinario mientras Smith alentaba las palmas.
«¡Hola, Guadalajara! Bienvenidos todos al show de To Be Free. Muchas gracias por estar aquí conmigo esta noche. Es un honor estar en esta hermosa ciudad, en este lugar increíble. Hoy vamos a compartir algunas canciones de mi nuevo álbum, Hazel Eyes», dijo el artista de 34 años.
«My Guy» antecedió a «Lay Me Down», donde se sumaron tres coristas, mientras «Too Good at Goodbyes» cerró el primer bloque entre cientos de celulares iluminados en las gradas.
La producción apostó por pocos elementos escénicos y plataformas para los músicos, mientras la voz, la iluminación y los cambios de vestuario llevaron el peso del espectáculo.
Smith salió brevemente y regresó para «Constant Companion» con sombrero vaquero, gabardina café, pantalones de apariencia vinílica y botas, en un giro con matices folk y country.
«La siguiente es una nueva canción, se llama ‘Hazel Eyes’ y también da nombre a mi nuevo álbum. Espero que les guste», adelantó Smith antes de interpretar el tema, incluido en el disco que publicará el próximo 21 de agosto.
El disco está inspirado en buena medida por su relación con el diseñador Christian Cowan y representa un cambio de perspectiva respecto al desamor que marcó buena parte de sus primeros éxitos.
Durante la interpretación, las luces de los celulares volvieron a encenderse y, al terminar, Smith respondió con un «I love you so much».
Los tonos naranjas y rojizos dominaron ese segmento antes de ceder al azul con «Moondance», donde el cantante bailó con mayor soltura y sensualidad.
«My Oasis» dio paso a «Dancing With a Stranger», otro de los momentos de mayor entusiasmo, con asistentes que se pusieron a bailar desde sus lugares.
Para «Gimme», las luces se volvieron blancas y Smith pidió al público que se levantara mientras recorría el escenario. Después llegaron «Oh Mother» y «When He’s Gone», esta última nuevamente con sombrero y un atuendo negro.
El tercer acto comenzó con «Burning». El recinto quedó casi a oscuras, salvo por la luz sobre el piano, mientras Smith apareció con un vestido largo y se acercó al instrumento.
«Him» mantuvo ese tono más contenido antes del giro de «Unholy», uno de los temas más reconocibles de su etapa reciente.
El cierre volvió a enlazar pasado y presente. «Stay With Me», una de las canciones que impulsaron internacionalmente su carrera, ocupó el penúltimo lugar, y «Hold On» puso punto final al repertorio de 20 piezas.
Tras su paso por Guadalajara, Sam Smith continuará To Be Free en la Ciudad de México, donde ofrecerá cuatro conciertos en el Auditorio Nacional los días 17, 18, 20 y 21 de agosto, antes de seguir con las próximas fechas internacionales del espectáculo.
