Ciudad de México, 17 marzo 2026, la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (AMELAF) marcó un hito en la industria farmacéutica nacional al designar, por primera vez en su historia, a una mujer al frente de su Consejo Directivo.
La Asamblea General de Socios eligió a Astrea Ocampo como presidenta para el periodo 2026–2028, en un momento clave para el futuro del sector salud en México y el fortalecimiento de la producción nacional de medicamentos.
El nombramiento se dio en un contexto de alto nivel institucional, con la participación de autoridades del sector como David Kershenobich, titular de la Secretaría de Salud; Eduardo Clark, subsecretario de Salud; Víctor Hugo Borja, comisionado federal de COFEPRIS; y Javier Dávila, en representación de la Secretaría de Economía.
En este marco, las autoridades destacaron la relevancia de la colaboración entre industria y gobierno. Desde la Secretaría de Salud se subrayó la importancia de garantizar el abasto y la innovación; COFEPRIS reiteró su compromiso con procesos regulatorios más eficientes; y la Secretaría de Economía enfatizó el papel del Plan México como eje de desarrollo industrial.
Así, el nombramiento de Astrea Ocampo no solo representa un cambio de liderazgo, sino un hecho histórico que refleja la evolución de una industria estratégica hacia una mayor inclusión y diversidad en la toma de decisiones.
En el mismo evento, se ratificó a Juan de Villafranca como presidente ejecutivo y se presentó la integración del Consejo Directivo 2026, en el que Astrea Ocampo asumirá la presidencia, acompañada por Felipe de Jesús Ríos, director comercial de PiSA Farmacéutica, y Fernando Riedel, presidente de SBL Pharma, como vicepresidentes. Durante la sesión también se contó con la participación de la industria farmacéutica, en las que se encuentra Neolpharma, Landsteiner Scientific, PiSA Farmacéutica, Probiomed, Laboratorios Ultra, Grupo Collins entre otras.
Desde su nueva posición, Ocampo delineó una agenda centrada en acelerar la producción nacional de medicamentos, impulsar la innovación —especialmente en genéricos y biosimilares— y posicionar a México como un referente farmacéutico a nivel internacional.
De esta manera, el movimiento no solo redefine el rumbo de la industria farmacéutica en México, sino que perfila una nueva etapa marcada por liderazgo femenino, competitividad global y compromiso con la salud de los mexicanos.