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ESTADOS UNIDOS.- La salsa perdió a uno de sus pesos pesados. Willie Colón, conocido como el “Malo del Bronx”, murió este 21 de febrero a los 75 años, dejando un vacío enorme en la música latina. El trombonista y compositor neoyorquino de raíces puertorriqueñas fue una de las figuras clave en la construcción del sonido urbano de la salsa.

Nacido en Nueva York, Colón fue más que músico: productor, activista y cronista de barrio. Desde joven ayudó a moldear la escena salsera junto a figuras como Héctor Lavoe y Rubén Blades, creando discos que hoy son clásicos obligados del género.

Su legado incluye álbumes históricos como Siembra, considerado uno de los más influyentes de la salsa, además de temas que cruzaron generaciones como “El gran varón”, que tocó fibras sociales mucho antes de que fuera común en la música latina.

El apodo de “Malo del Bronx” no era pose: representaba sus raíces en el barrio latino neoyorquino y su estilo rebelde, directo y sin maquillaje, tanto en la música como en la vida pública.

La noticia provocó una ola de reacciones entre músicos y fans en todo el mundo, recordando no solo su talento, sino su papel como pionero de una salsa que mezcló calle, identidad latina y crítica social.

Se fue una leyenda… pero queda su tumbao, ese que seguirá sonando en fiestas, calles y bocinas donde la salsa todavía se baila con alma.

Por enportada

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