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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 21 febrero 2026.- Quiénes son los therians, cómo nació esta identidad animal en Internet en los 90 y qué la hizo explotar en redes sociales en 2026.

¿De dónde viene la palabra?

Antes del primer video viral, de las reuniones en plazas y de los memes, existía una palabra. Therianthropy -y de ahí, therian- proviene del griego antiguo: thérion, que significa animal salvaje o bestia, y ánthropos, que significa ser humano.

La fusión de ambos términos designa, en términos históricos, la experiencia de una conexión profunda entre lo humano y lo animal -espiritual o psicológica, no física-.

El término tiene antecedentes mucho más antiguos que internet. Figuras como el rey bíblico Nabucodonosor -quien, según el libro de Daniel, vagó durante «siete tiempos» con comportamiento animal- forman parte de una larga cadena de relatos humano-animales que atraviesa culturas y siglos.

La medicina del siglo XIX y principios del XX ya registraba casos de personas que describían sentirse o comportarse como animales -a menudo bajo etiquetas como «licantropía clínica»- y los clasificaba como patología. Lo que cambió con el tiempo no fue solo la experiencia: fue la manera de nombrarla y, sobre todo, de juzgarla.

Primeras comunidades therian en los años 90

La comunidad therian contemporánea no nació en TikTok. Nació en los foros de Usenet a principios de la década de 1990, cuando el acceso a Internet empezaba a extenderse en Estados Unidos más allá de las universidades y los laboratorios de investigación.

Uno de los antecedentes más documentados es alt.horror.werewolves, un grupo de Usenet dedicado originalmente a la ficción sobre hombres lobo. Con el tiempo, algunos participantes comenzaron a compartir algo diferente a los relatos de terror: experiencias personales de identificación con animales.

De esas conversaciones surgieron foros independientes y, con ellos, la adopción del término therianthropy en su sentido moderno -una manera de separar la vivencia identitaria del juego de rol o la fantasía narrativa.

¿Qué es, en realidad, un therian?

Un therian es alguien que se identifica, en un plano psicológico y/o espiritual, con un animal no humano. En la literatura sobre el tema, esa vivencia se describe como una identidad interna y persistente y, a diferencia de la «licantropía» en sentido clínico, no implica creer en una transformación física real.

Dos conceptos son importantes para entender esa experiencia desde adentro. El primero es el theriotype (theriotipo): la especie concreta con la que la persona se identifica -por ejemplo, lobo, cuervo, gato o delfín. El segundo es el shifting o shifts: experiencias, por lo general temporales, en las que la persona se siente más cerca de ese theriotype, ya sea por un cambio de estado mental (mental shift) o por sensaciones corporales tipo phantom limbs, como «sentir» orejas o cola que no están físicamente ahí.

En la jerga comunitaria, estos shifts se entienden como parte de la experiencia identitaria therian y se diferencian de cuadros psiquiátricos donde hay delirios de transformación física.

En 2014, los investigadores Grivell, Clegg y Roxburgh publicaron en la revista académica Identity: An International Journal of Theory and Research uno de los primeros estudios revisados por pares sobre la identidad therian.

Basado en entrevistas con cinco integrantes de la comunidad, el estudio identifica tres temas principales: un proceso gradual de autodescubrimiento, el concepto de transpecismo -la identificación profunda con otra especie- y la noción de «sombra therian», la parte de esa identidad que coexiste con la humana. Los autores señalaron paralelos con la experiencia transgénero y registraron un deseo explícito de reconocimiento y aceptación pública.

Diferencia entre therians y furries

La confusión entre therians y furries fue una de las más frecuentes durante la ola de cobertura viral de este febrero, y también una de las más fáciles de aclarar con definiciones básicas.

El furry fandom es una subcultura organizada en torno a la afición por personajes animales antropomórficos. Muchas personas dentro del fandom crean una fursona -un avatar o alter ego- que funciona como vehículo creativo y social (por ejemplo, en arte, escritura o roleplay). Que alguien sea furry no implica que crea ser ese animal, del mismo modo que un cosplayer no se identifica ontológicamente con el personaje que interpreta; en general se trata de una práctica cultural y expresiva.

Los therians, en cambio, suelen describir una identificación interna -psicológica y/o espiritual- con un animal no humano, más cercana a una vivencia de identidad que a una actividad artística o recreativa. Que algunas personas usen accesorios como máscaras o colas puede alimentar la confusión visual, pero no elimina la diferencia de fondo que plantean ambas comunidades.

¿Por qué se hicieron virales este febrero?

Aunque la comunidad therian lleva décadas en Internet, su explosión de visibilidad en febrero de 2026 se entiende mejor desde la lógica de las plataformas digitales.

La atención se disparó con videos de adolescentes en ciudades como Buenos Aires y Montevideo que practicaban quadrobics -correr y saltar en cuatro extremidades, a menudo usando máscaras o colas- en plazas y parques, imágenes muy efectistas en formatos cortos como TikTok y Reels.

La repetición de escenas similares en distintos países hizo que el fenómeno se percibiera como una tendencia regional, más que como casos aislados, lo que alimentó las búsquedas y la recomendación automática de este tipo de contenidos.

En cuestión de días, el tema pasó de esos videos a noticieros, programas de radio y debates en horario estelar en países como Argentina, Uruguay, México y Colombia, acompañado de memes y de discusiones sobre identidad juvenil y uso de redes sociales.

Por enportada

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