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  • María del Rocío al Rescate Culinario de Irapuato
  • Cocinera joven rescata sabores tradicionales con ingredientes locales como la fresa, las hierbas y las flores.

León, Guanajuato 6 febrero  2026.- En un mundo dominado por la inmediatez y la comida procesada, María del Rocío Ibarra Escalera, una joven cocinera tradicional de Irapuato, ha decidido navegar contracorriente. A sus escasos años, no solo rescata las recetas de la sierra y el rancho, sino que las dota de una identidad vibrante al integrar elementos icónicos de su tierra, como la fresa, las hierbas y las flores comestibles.

Su historia es un viaje de retorno al origen. Lo que comenzó a los 10 años como una observación silenciosa entre el humo del mole y la barbacoa, se convirtió en una vocación firme al rechazar la monotonía de la comida rápida. María aprendió de la forma más pura: mirando, probando y recordando, sin la guía de manuales, solo con el instinto de quien hereda un legado cultural.

Innovación con Identidad

La propuesta de Ibarra Escalera no es solo una repetición del pasado; es una evolución. Aunque respeta las bases de la cocina guanajuatense, ha logrado transformar platos tradicionales en experiencias sensoriales únicas:

  • Sopes y tortillas de maíz azul: Combinados con arrachera y una audaz salsa de fresa.
  • Barbacoa con tuétano: Platillo que le otorgó el segundo lugar en el prestigioso Festival de la Fresa.
  • Aromas naturales: El uso de flores y hierbas locales que aportan frescura a las recetas basadas en carnes.

Rompiendo Estereotipos

Uno de los mayores desafíos para María del Rocío ha sido su juventud. En un ámbito donde se espera ver a mujeres mayores al frente del fogón, ella reclama su lugar con autoridad. «Muchas veces preguntan por mi mamá, y soy yo quien está al frente», comenta, subrayando que la preservación de la identidad no tiene edad.

Para ella, la cocina es salud, cultura y continuidad. Esta responsabilidad ya rinde frutos en su propio hogar, donde sus hijos aprenden el arte de la barbacoa y las gorditas, asegurando que el esfuerzo y el respeto por el alimento no se pierdan en la siguiente generación.

María del Rocío demuestra que la cocina tradicional es un lenguaje común que, lejos de ser estático, florece con cada joven que se atreve a encender el fuego de sus raíces.

Por enportada

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