LOS ÁNGELES.- El lunes 2 de febrero de 2026, después de la 68ª entrega de los Premios Grammy, lo que parecía otra noche de música y glamour se volvió un tira-tira digital entre el expresidente Donald Trump y el comediante Trevor Noah.
Durante la ceremonia, Noah, quien fue el anfitrión por sexta (y aparentemente última) vez, tiró una broma que combinó política, humor y actualidad: sugirió que Trump quería Groenlandia porque ya no tenía a quién visitar ahora que la isla de Jeffrey Epstein, sí, ese señor polémico, ya no estaba disponible.
Eso bastó para que Trump se encendiera en su red social favorita, Truth Social, calificara a los Grammy como “lo peor” y, ojo, amenazara con demandar a Noah y hasta a la cadena CBS por lo que calificó como “declaraciones falsas y difamatorias”.
El expresidente no solo negó que haya estado en la isla de Epstein, sino que también atacó a Noah, lo llamó “patético y sin talento” y prometió que “se va a divertir” con el proceso legal.
Así, los Grammy 2026 no solo premiaron música… también sacaron chispas políticas.