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Agencia Reforma

Monterrey, NL 30 enero 2026.- Durante todo el 2025, el PIB de México creció apenas 0.50% real respecto al 2024, su peor resultado desde la caída del 8.35% del 2020 asociada a la pandemia, mostraron ayer cifras originales publicadas por el Inegi y analizadas por Grupo REFORMA.

El bajo desempeño anual se explicó por una caída del 1.28% anual en las actividades secundarias o industriales, aquellas que abarcan la minería (incluyendo la extracción petrolera); las manufacturas; la construcción, y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, así como suministro de agua y gas.

Por tratarse de cifras preliminares las que reportó el Inegi ayer (las revisadas las dará a conocer el 23 de febrero), no dio a conocer las variaciones de los componentes anteriores.

Las otras dos grandes actividades que componen el PIB, las primarias (relativas al campo y la pesca) y las terciarias (servicios, incluido el comercio), registraron durante el 2025 alzas de 3.72% y 1.24%, respectivamente, también medidas con cifras originales para todo el año, no con desestacionalizadas, que son útiles para comparativos de trimestres consecutivos.

Para Banco Base, según reportó en un análisis, la economía de México cayó en el 2025 en «una trampa de estancamiento», ante el debilitamiento de las instituciones, el aumento de la informalidad, la baja en la productividad y la caída en la inversión fija.

«En una trampa de estancamiento el bajo crecimiento se perpetúa por un círculo vicioso en el que el bajo crecimiento no permite que crezca la inversión o el empleo formal, lo que lleva a que caiga la productividad y haya un bajo crecimiento de la masa salarial.

«Con esto, los ingresos de las empresas no crecen y se obtiene un bajo crecimiento económico que a su vez propicia nuevamente caídas en inversión y baja contratación de personal en el sector formal», anotó Base.

Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, señaló que la debilidad económica observada durante el año pasado fue resultado de varios factores.

Apuntó que uno de ellos fue el efecto adverso del ciclo político sobre la economía durante el primer año de cada nuevo Gobierno, cuando la curva de aprendizaje de los nuevos equipos político-económicos introduce retrasos en el ejercicio del presupuesto federal y en el arranque de la inversión pública en infraestructura.

Otro, expuso, se relacionó con el ambiente de incertidumbre generado por las reformas constitucionales, ante la percepción de debilitamiento tanto de las instituciones independientes como de los contrapesos políticos, lo que generó reticencia en la inversión privada.

Añadió que la política proteccionista estadounidense en materia de aranceles y deportaciones introdujo incertidumbre en las perspectivas económicas del País, debido a su efecto potencial tanto en el comercio y como en las remesas.

Para el 2026, algunos bancos proyectan una mejoría en el desempeño del PIB, aunque acotada.

Banamex estimó un crecimiento del 1.6% para este año y Banorte del 1.8%, esto luego de que con cifras desestacionalizadas, el PIB del cuarto trimestre del 2025 respecto al previo avanzó 0.79%, revirtiendo una baja trimestral de 0.29% en el periodo julio-septiembre.

Por enportada

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