La inteligencia artificial (IA) no es una deidad ni un actor humano: es un artefacto con límites y sesgos algorítmicos, sostuvo Luis Josué Lugo Sánchez, investigador del CEIICH-UNAM. Por ello, afirmó, el reto no es prohibirla, sino pasar del pánico a su apropiación crítica y ética, integrándola a los procesos educativos y de investigación como una mediación que favorezca la coproducción de conocimiento.
Durante la sesión Uso ético de la Inteligencia Artificial en la Investigación, de la Cátedra Extraordinaria de Bioética, subrayó la necesidad de asumir responsabilidades, transparentar los modelos y promover marcos éticos y de gobernanza. Apostó por un modelo híbrido donde la IA conviva con el pensamiento creativo humano, que debe ocupar un lugar central.
Un estudio reciente muestra que la IA ya es una realidad en la UNAM: más del 70 por ciento del profesorado y hasta 88 por ciento del estudiantado la utilizan con fines académicos. Aunque no sustituye a bibliotecas ni al trabajo de campo, advirtió que los detectores de plagio presentan altos márgenes de error y no son la solución.
Lugo Sánchez llamó a dialogar de manera intergeneracional y no punitiva, fortalecer la alfabetización en IA, establecer límites claros en las aulas y desarrollar normas éticas situadas que permitan aprovechar esta tecnología con sentido crítico y social.
Fuente UNAM