Agencia Reforma
Monterrey, NL 28 diciembre 2025.- Se acercan las cenas de fin de año y, entre platos servidos y brindis forzados, hay silencios que pesan: esa prima con la que hace un año no hablas, el tío a quien prefieres no ver o el padre que hace años te dejó una gran herida que aún no sana.
Las festividades decembrinas suelen ser momentos de encuentro con seres queridos, lo que para muchos significa tener que convivir con quienes les han lastimado.
Pero en esta época, que a menudo se asocia con la búsqueda de paz interna, armonía y cierre de ciclos, algunas personas podrían encontrar una oportunidad para voltear a ver aquello que sigue doliendo, animarse a dejarlo ir y perdonar para sentirse mejor con uno mismo.
«Perdonar en Navidad es un regalo que vale la pena», señala la tanatóloga Patricia González, especialista en perdón.
«El perdonar es algo que me libera de todo ese daño causado y a partir de ahí yo puedo vivir en paz, a pesar de lo que el otro me hizo».
A menudo se piensa que perdonar es justificar el daño que otros hicieron o hacer como si nunca hubiera ocurrido; creer que sólo se puede lograr si el otro se arrepiente o pide disculpas e, incluso, que otorgar el perdón a quien lastimó es un acto de debilidad.
Estas ideas, señalan especialistas, distan de la realidad: perdonar es un acto individual e íntimo para liberarse del resentimiento que se lleva cargando y que sigue dañando. «Cuando no perdonamos, tenemos emociones como rabia, resentimiento, deseos de venganza, ira y frustración, y así te vas relacionando con el mundo», dice González.
«Vas alimentando tu coraje y tu resentimiento a causa de lo que esa persona te hizo. Ya no puedes volver a ser feliz del todo porque traes esto arrastrando».
Está comprobado científicamente que estas emociones de ira y resentimiento pueden convertirse en malestares físicos o enfermedades. La especialista en desarrollo humano y tallerista en perdón, Verónica Bracho Fuentes, dice que tantos años de rencor pueden incrementar la producción de cortisol, lo que lleva a las personas a tener problemas cardiovasculares, tensiones musculares y problemas gástricos.
«Cuando estás con ese rencor, tiendes a desplazar el enojo hacia los demás y puedes volverte un poco violento; te vuelves una persona amargada», señala. «Perdonar es como dejar ir algo del pasado que te dolió muchísimo para sanarte, liberarte de sentimientos muy fuertes y poder avanzar en el futuro».
Incluso la Clínica Mayo dedica un artículo para hablar sobre la importancia de dejar atrás los rencores y la amargura, donde señala que perdonar puede traer relaciones más sanas, reducir la ansiedad y el estrés, disminuir la presión arterial, mejorar el sistema inmune y la salud del corazón, y elevar la autoestima.
UN ACTO DE HUMILDAD
A menudo es difícil perdonar porque se espera que quien hizo daño venga a suplicar una disculpa, dicen las especialistas.
Pero eso pocas veces ocurre.
«Muchas veces no perdonamos por orgullo: ‘que se disculpe’, ‘que pague’, ‘que venga de rodillas’, ‘que se arrepienta'», apunta la tanatóloga González.
«Y el perdón es un ejercicio de humildad porque me implica reconocer que sí me dolió, que sí es una herida que traigo ahí pendiente y que sí necesito sanar».
Perdonar es un proceso interno que no requiere que la otra persona se disculpe ni que reconozca el daño. Ni siquiera necesita estar enterada de que se le perdonó.
Para hacerlo hay que identificar que es necesario, reconocer las emociones y elegir liberarlo.
A veces duele porque es volver a revivir lo ocurrido.
También implica mirar al otro y comprender desde dónde actuó, destacan las especialistas, lo que no es fácil. No es con el fin de justificar ni olvidar, sino para avanzar.
«Tienes que empezar a cambiar un poco tu perspectiva y a darte cuenta que, en el fondo, todas las personas podemos ofender y ser ofendidas», destaca Bracho.
«Y en esta comprensión de que yo también pudiera llegar a ser una persona que ofende, empiezo a ver que no soy solamente víctima y que el otro no es el malo».
Las especialistas enfatizan que perdonar no implica condonar la acción y puede coexistir con la búsqueda de justicia.
Tampoco es sinónimo de reconciliación.
En caso de desear retomar el vínculo, es necesario el diálogo para establecer límites y evitar que el daño vuelva a ocurrir.
«Hay otro tipo de reconciliación en la que la otra persona también está muy consciente, arrepentida, se disculpa y está dispuesta a cambiar», dice González.
«Implica que los dos van a reconocerse, hablarse y respetarse».
Aunque cualquier época es buen momento, estos días pueden brindar una atmósfera no sólo para disculpar a otros, sino también para pedir perdón y perdonarse a sí mismo.
¿CÓMO PERDONAR?
El perdón es un compromiso de cambio que lleva práctica. Para llegar a ello, puedes: z Reconocer el valor del perdón y cómo puede mejorar tu vida.
– Identificar lo que es necesario sanar y a quién deseas perdonar.
– Unirte a un grupo de apoyo o consultar a un consejero.
– Aceptar las emociones que te provoca el daño que te hicieron.
– Elegir perdonar a la persona que te ofendió.
Fuente: Clínica Mayo