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Pedro Peñaloza

“Difícil es templar en el poder a los que por ambición simularon ser honestos”.

Salustio

Los propagandistas de la 4T ya no saben qué hacer para tapar los socavones abiertos que viene dejando el gobierno claudista. El grupo en el poder está viviendo una crisis en su estructura y proyecto, reflejada en la anemia de sus políticas públicas y en los diversos casos de corrupción de los principales cuadros morenistas, contrarios al catecismo de la iglesia obradorista, todos solapados desde el poder presidencial.

La grotesca operación para apoderarse de la FGR corrobra la desesperación de AMLO y el sometimiento de la Presidenta para evitar cualquier carpeta de investigación contra los leales y sirve como amenaza a cualquier contrapeso del gobierno.

Un rasgo de la crisis de gobernabilidad es el doble juego entre quienes dependen de las órdenes de Palenque y las de Palacio. Los primeros se saben poseedores de un salvoconducto que les da impunidad e ignoran los tibios llamados de la inquilina de Palacio, los segundos intentan posicionar una agenda, errática y sin fuerza.

Más allá de las pugnas de la nomenclatura, la 4T enfrenta la ausencia de crecimiento que repercute en los indicadores sociales y el amplio gasto de entregas monetarias a la población, rubro base para el morenismo. Esto es grave porque el enfriamiento de la producción del país significa menor inversión, despidos, disminución en la recaudación, mayor empleo informal, déficit para cubrir pensiones y diversos servicios. Además de la pésima situación del sistema de salud que viven millones de personas, sin medicinas, sin citas razonables ni espacios en los hospitales. La demagogia se diluye.

Al mismo tiempo el tema de la seguridad es una especie de queso gruyere cuyo programa oficial apuesta a golpes efectistas y mediáticos, sin resolver de fondo los circuitos que vinculan a gobernadores con la criminalidad organizada. Recordemos que el edificio guinda tiene sus cimientos en la complicidad e impunidad.

Este fétido espectáculo se ejemplifica con la reciente exoneración de Pedro Haces, típico líder charro y su vinculación con un presunto delincuente apodado “el Limones”, acusado de extorsionar a empresarios y ganaderos en Durango. En efecto, 7 años en el poder con un saldo contrario a las promesas de campaña.

Así, el llamado “segundo piso de la transformación” es un simple slogan publicitario de un modelo remiso que busca la perpetuidad en el poder de un grupo político sin oficio y atrabiliario. El déficit democrático, económico y social ahí está, pretender exorcizar la crisis con ráfagas de fanatismo desde el aparato ideológico del morenismo resulta ya estéril y pospone un posible estallido de hartazgo.

Por enportada

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