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Foto: Especial

CDMX.- El mundo del entretenimiento recibió una noticia que sacudió corazones nostálgicos: falleció Eduardo Manzano, ícono absoluto de la comedia mexicana y figura clave en la cultura pop del país. El querido actor murió a los 87 años, víctima de un paro respiratorio, según confirmó su familia. Su hijo describió su partida como “la muerte del rey”, señalando que se fue tranquilo, dormido y acompañado por médicos.

Manzano fue uno de esos talentos que trascienden épocas. Desde los años 60 y 70 con Los Polivoces, donde creó personajes que siguen vivos en la memoria colectiva, hasta su regreso triunfal con nuevas generaciones como el entrañable Don Arnoldo López en Una Familia de Diez, su carrera fue una mezcla de humor clásico, creatividad y un carisma que simplemente no se fabrica.

Apenas se dio a conocer su fallecimiento, redes sociales se llenaron de mensajes, homenajes y anécdotas. Fans de todas las edades, colegas y figuras públicas lo despidieron como lo que fue: un maestro del humor, un pionero y un referente cultural que acompañó a México por más de seis décadas.

Eduardo Manzano deja un vacío enorme, pero también algo que pocos pueden presumir: risas eternas y un legado imposible de borrar.

Por enportada

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