Rebeca Pérez Vega
Agencia Reforma
Ciudad de México, 5 diciembre 2025.- En estos días México se deja ver como un territorio que elige los libros, la palabra y la lectura, pero ese impulso debería imponerse a la violencia que impera en el País, advirtió el cantautor barcelonés Joan Manuel Serrat, quien ayer recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Guadalajara por sus aportes al patrimonio cultural iberoamericano.
«En estos días en que Guadalajara, en que México, se vuelca en las calles para llenar la FIL, para vivir con pasión el mundo de la literatura, el mundo de los libros, quiero pensar, quiero estar cierto, de que llegará el día que este México de los libros le gane al México de las armas», expresó el cantante con más de seis décadas de trayectoria sobre los escenarios ante un Paraninfo Enrique Díaz de León que le ovacionó de pie.
El acto avanzó sin solemnidad excesiva y con un hilo conductor claro: la relación de Serrat con México, un País que lo recibió cuando no podía volver a España y al que, aseguró, sigue unido por una historia que no deja de crecer.
«México es una tierra con la que tantos vínculos me unen, por la que siento un cariño correspondido, cariño de ida y vuelta, un amor que empieza desde que pisé por primera vez estas tierras hace más de 50 años y que se ha ido renovando y consolidando a medida que ha ido creciendo el conocimiento mutuo», dijo ante el auditorio.
Recordó el momento en que su regreso a casa se volvió inviable.
«Cuando en un momento los avatares de la vida me impidieron regresar a España, esta tierra, siempre generosa conmigo, como años antes lo fue con otros compatriotas, cuando el hambre o la persecución pública los empujó al exilio, a mí también me abrió las puertas y me invitó a pasar», abundó el autor que tiene un repertorio de más de 600 canciones.
En su recuento, México apareció como un País que fue descubriendo paso a paso.
«Como sucede con los grandes amores, a medida que nos íbamos conociendo, más crecía y más me iba enamorando de ella. Me enamoré de sus gentes, me enamoré de sus canciones, me enamoré de sus paisajes, de su comida, de su manera de entender la vida y de convivir con la muerte, de este pueblo en el que el surrealismo es algo tan natural como la lluvia o la locura», definió el poeta y guitarrista de 81 años.
En su discurso de aceptación de esta distinción universitaria Serrat habló del origen de todo, de su necesidad de cantar.
«A mí siempre me gustó cantar, no es que no haya hecho otra cosa en mi vida, pero lo que nunca he dejado de hacer es cantar», reiteró Serrat.
Contó que su educación musical comenzó en su casa, con su madre, entre labores domésticas y canciones que la radio repetía.
«Me recuerdo de niño cantando con mi madre mientras la acompañaba a realizar las faenas domésticas, a tender la ropa o hacer las camas a desgranar los guisantes, mi madre y yo cantábamos algo, cantábamos las canciones que la radio nos iba vertiendo constantemente.
«No he necesitado caminos complicados para llegar a este vicio que me ha acompañado toda mi vida», contó y añadió que en su familia no hubo médicos ni intelectuales ni artistas, solo obreros y campesinos que cantaban por placer. Ese hábito lo llevó, con los años, a convertir la canción en un oficio y el oficio en un modo de mirar el mundo.
También celebró que la Universidad reconociera la canción popular como territorio poético.
«Me complace que concediéndome este doctorado hayan valorado ustedes esa parcela de la poesía que es la canción popular. Que además de algunas otras cosas, que no vienen al caso, es una forma de acceder al conocimiento del mundo», expresó el poeta y también actor.
APORTES UNIVERSALES
La ceremonia incluyó las palabras de la Rectora de la UdeG, Karla Planter, quien explicó la razón del reconocimiento y destacó las valiosas aportaciones que el cantante español ha dejado al patrimonio cultural de Iberoamérica.
«Nuestra casa de estudios reconoce su invalorable contribución al patrimonio cultural iberoamericano, su capacidad para tender puentes entre la música y la poesía y por una trayectoria artística que ha promovido los valores de la libertad, la justicia social y la diversidad lingüística. Su obra, profundamente humanista, ha acompañado a varias generaciones y refleja un firme compromiso con la memoria, la dignidad y el pensamiento crítico».
Por su parte, la Rectora del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Dulce María Zúñiga, situó a Serrat dentro de la tradición artística de su país.
«Es una figura esencial en la historia de la canción de autor en catalán y español. Su trayectoria, inseparable del devenir político y cultural de la España contemporánea, encarna una de las expresiones más contundentes del arte comprometido en el ámbito iberoamericano», remarcó Zúñiga.
ASÍ LO DIJO
«Soy feliz con este oficio que me gusta hacer y por el que además me aplauden».
Joan Manuel Serrat, cantautor.