La primera película de animación stop-motion 100% mexicana es una labor de amor ambiciosa e imperdible
Por: José Pablo Contreras Sánchez

PRESENTA:
En México existe una metáfora bastante popular que nos imagina como cangrejos dentro de una cubeta, donde algunos jalan a quienes intentan escapar. Personalmente, detesto esa metáfora… porque es cierta. Cada vez que vemos a un paisano triunfar, aparece un grupo —ya sea por envidia o pura bufonería— intentando derribarlo con burlas o críticas malintencionadas.
Pero creo firmemente que nunca es tarde para cambiar. Como pueblo, tenemos la obligación de apoyarnos, celebrarnos y empujarnos hacia arriba. Al hacerlo, no solo reconocemos los logros del prójimo, sino también nuestra identidad mexicana: resiliente, creativa y terca en el mejor de los sentidos.
Y justo ahí entra el estreno animado de la semana: ‘Soy Frankelda’, un brillante ejemplo de lo que sucede cuando la pasión, la paciencia y el amor por el arte se combinan. Detrás del proyecto están los hermanos Arturo y Roy Ambriz, quienes, tras años de trabajo, nos traen la primera película de stop-motion 100% hecha en México.
La historia sigue a Francisca Imelda, mejor conocida como Frankelda, una joven escritora del siglo XIX que recibe la visita de Herneval, el príncipe de los sustos. Él la arrastra al Reino de las Pesadillas, donde deberá escribir historias de terror para asustar al mundo real, mientras enfrenta a otras pesadillas que buscan detenerla.
‘Soy Frankelda’ se inscribe en la tradición de clásicos como ‘El extraño mundo de Jack’ o ‘Coraline y la puerta secreta’, y comparte espíritu con joyas modernas como ‘Memorias de un caracol’ o ‘Anomalisa’. Es una obra que solo puede nacer de la devoción artesanal: hecha con esmero, paciencia y una obsesión hermosa por los detalles.
El stop-motion es un proceso largo y tedioso, pero el resultado es mágico: cada movimiento, textura y sombra se siente viva. En este caso, la película es una joya visual. Sus escenarios góticos, maquetas detalladas y marionetas expresivas son hipnotizantes. La fotografía, vibrante y colorida, se mezcla con otras técnicas como el dibujo a mano y la rotoscopia, creando un festín visual imposible de imitar. Son el tipo de cosas que la inteligencia artificial nunca, JAMÁS, podrá replicar.
El apartado sonoro también brilla con luz propia. Esta es una historia de autodescubrimiento y romance contada a través de canciones originales pegajosas (¡“El príncipe de los sustos” es un temazo!) y una banda sonora impecable. El elenco de voces, con leyendas del doblaje como Mireya Mendoza, Arturo Mercado Jr. y Carlos Segundo, aporta una calidez y personalidad que hacen que las marionetas cobren vida de verdad.
Si tuviera que mencionar un área de oportunidad, sería el guion. ‘Soy Frankelda’ es ambiciosa, casi épica en su alcance, lo que a veces puede sentirse abrumador: hay mucho que asimilar y un world-building que puede confundir a los más pequeños. Pero el universo es tan rico y envolvente, que resulta fácil dejarse llevar por su encanto.
Cabe recordar que la cinta funciona como precuela de la serie de HBO Max, ‘Los sustos ocultos de Frankelda’, así que quienes se quedaron con ganas de más después de su final abierto, ya saben a dónde acudir.
¿Qué tipo de chocolate sería ‘Soy Frankelda’?
Definitivamente, uno semi-amargo: artesanal, intenso pero dulce, oscuro pero hermoso. Una delicia que celebra el arte y el alma mexicana.
Y para cerrar, una petición directa: vayan a verla al cine. En los últimos años, México ha demostrado que puede sacar adelante películas animadas independientes como ‘Mi amigo robot’ o ‘Flow’, convertidas en éxitos gracias al boca a boca y al cariño del público.
No dejemos, entonces, que esta magnífica obra 100% mexicana se pierda. Porque apoyar a ‘Frankelda’ no solo es celebrar una película; es contribuir a que nuestros cangrejos finalmente aprendan a empujarse hacia arriba.

Ya en cines.
