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Nueva York, EU, 2 octubre 2025.- Todo parece sacado de un guion dramático de cine, pero es real: en medio del anuncio del divorcio entre Nicole Kidmany Keith Urban, se ha dado a conocer una cláusula del contrato prenupcial que muchos ya bautizaron como “la cláusula de la cocaína”

Según la información, la actriz habría aceptado pagarle 600 mil dólares por cada año que Keith permaneciera sobrio. Esto convierte el pacto en algo más que sentimental: también financiero.

Se dice que Keith logró mantener su sobriedad desde 2006, lo que implicaría que podría haber recibido cerca de 11 millones de dólares bajo esa cláusula si todo resultó conforme al acuerdo.

Este giro legal pone sobre la mesa preguntas incómodas:

¿Hasta qué punto el amor se convierte en negocio?

¿La soberbia de la persona equivale a una remuneración monetaria?

¿Cuántos acuerdos matrimoniales ocultos hay detrás de las portadas glamurosas?

La inclusión de esta cláusula llega justo cuando Nicole Kidman presentó su demanda de divorcio tras 19 años de matrimonio con Keith.
En los círculos públicos, la pareja siempre fue vista como uno de los ejemplos más sólidos del entretenimiento. Pero este tipo de acuerdos muestran que hasta las historias más admiradas pueden tener cláusulas insólitas.

El dato curioso: en 2010, Keith reconoció públicamente que Nicole tuvo un papel decisivo en su rehabilitación y recuperación. Ahora esa historia personal adquiere otra dimensión legal durante la separación.

Por enportada

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