Spread the love

Pedro Peñaloza

“El poder corrompe,

el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Lord Acton

Primer acto. Según los dichos de Alejandro Gertz Manero, el secretario de Marina Rafael Ojeda, “desde hace dos años [2023] había denunciado ante la FGR que había ‘problemas’ en la institución”. Y agregó, “él nos pidió que investigáramos a todas las personas dentro de la Armada que podrían estar vinculados con esos delitos(?), no nos señaló si eran parientes” (Reforma, 8/09/25).

Segundo acto. La FGR comenzó a integrar la carpeta de investigación con pruebas que aportó Ojeda en colaboración con la UIF, el Servicio de Administración Tributaria y la Procuraduría Fiscal. Aunque fue el hallazgo de buques con huachicol en Ensenada, Baja California y Tampico, Tamaulipas, en abril pasado, lo que aceleró las órdenes de aprehensión. Sin embargo, las pistas del modus operandi de todo el mecanismo de corrupción fue proporcionado por un testigo colaborador y no por “sesudas” investigaciones. 

Tercer Acto. Pese a lo expresado por Gertz Manero, las supuestas denuncias de Ojeda resultaron falsas, ya que en el último informe de labores de la Secretaría de Marina, correspondiente a 2024-2025, así como 37 auditorías realizadas por el Órgano Interno de Control de 2023 a 2025, no reportaron nada acerca del delito de huachicol fiscal en aduanas ni sanciones a servidores públicos por faltas administrativas graves (El Universal, 9/09/25, p.A4).

Con la información de los órganos de control de la Semar emergen cabos sueltos que son parte de un océano de contradicciones en las declaraciones de los funcionarios involucrados en las investigaciones. ¿Cuáles fueron los elementos que usó la FGR y las demás instituciones para armar el caso? Y, ¿por qué no actuaron para detener la corrupción desde 2023, fecha de la supuesta denuncia de Ojeda?

Otro cabo suelto que subyace en este tropel de datos es, ¿qué información hay del asesinato, en Manzanillo, Colima, del contraalmirante Fernando Rubén Guerrero, después de denunciar la corrupción en la institución en una carta enviada al Secretario de Marina?

Es evidente, que, la defensa apasionada a Rafael Ojeda que ha hecho Harfuch y la Fiscalía, es también un escudo protector a la institución, pero sobre todo a López Obrador, quien proclamó el fin del huachicol y debió estar informado del caso.

Por cierto, ¿por qué el tabasqueño no actuó para detener este “gran negocio”, cuando sostuvo que “el presidente lo sabe todo”? Este caso involucra a muchos marinos y trabajadores de aduanas, pero sin tocar a los jefes. La Omertà de la mafia así funciona. La 4T exhibe diariamente que no es distinta a sus antecesores. Simplemente es más grotesca.

@pedro_penaloz

Por enportada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *