UNO MENOS
Salvador Farfán Infante
Hola, seguimos apoyando a todos nuestros lectores con más métodos que han utilizado muchos alcohólicos a conseguir su sobriedad, así que no te pierdas los últimos métodos; hoy les comparto el método de:
USANDO LA ORACIÓN DE LA SERENIDAD:
Sobre las paredes de miles de salones de reunión de AA, en algunos de por lo menos cinco idiomas, puede verse esta invocación:
“Dios, concédenos Serenidad, Para aceptar las cosas que NO puedo cambiar; Valor, para cambiar aquellas que sí puedo; Y Sabiduría para distinguir la diferencia”.
Es importante que sepas que AA no originó esta oración; la mayoría de nosotros hemos encontrado en esas palabras una guía maravillosa para adquirir la abstención, permanecer abstemios y gozar de nuestra Sobriedad. Ya sea que miremos la Oración de la Serenidad como una oración real o simplemente como un ferviente deseo, nos ofrece la fórmula simple para adquirir una vida emocional saludable.
Hemos colocado al principio de la lista de las “Cosas que no podemos cambiar”, a nuestro alcoholismo. No importa lo que hagamos, sabemos muy bien que mañana no vamos a amanecer no-alcohólicos, así que tampoco seremos diez años más jóvenes o veinte centímetros más altos.
No pudimos cambiar nuestro alcoholismo. Pero tampoco dijimos débilmente, “Bueno, ya que soy un alcohólico, tendré que resignarme a beber hasta que muera”. Había algo que podíamos cambiar. No necesitábamos ser alcohólicos borrachos. Podíamos convertirnos en alcohólicos abstemios. Es verdad que para eso se necesitaba. Y necesitábamostambién un toque de Sabiduría para ver que era una tarea posible, que podíamos cambiarnos a nosotros mismos.
Para nosotros, esa fue solamente la primera y más obvia utilización de la Oración de la Serenidad. Mientras más nos alejemos de la última copa, mayor significado y mayor hermosura adquiere esas pocas líneas. Podemos aplicarlas a situaciones cotidianas del tipo que antes utilizábamos para evadirnos dentro de la botella.
La palabra “Serenidad” parecía una meta casi imposible cuando escuchamos por primera vez la oración. En realidad, si por Serenidad entendíamos apatía, una resignación amarga o una tolerancia difícil, entonces no era algo apetecible en sí mismo. Pero vimos que la Serenidad no significaba tal cosa. Cuando nos llega a nosotros ahora, es más en forma de pleno reconocimiento, una manera realista y lúcida de ver el mundo, acompañada por la Paz y Fortaleza interiores. La Serenidad es como el giroscopio que nos permite mantener el equilibrio. Y ese sí es un estado de ánimo por el cual vale la pena luchar.
Fuente: Viviendo Sobrio. AA